Jorge “Roña” Castro falleció a los 59 años después de sufrir una descompensación en un bingo de Morón. La noticia enluta al boxeo argentino y despide a un deportista que alcanzó la consagración mundial y que, después de retirarse, dedicó parte de su vida a sostener comedores y asistir a familias necesitadas. Las causas de su muerte todavía no fueron esclarecidas, según informó TN.
Su compañero de streaming, Jonathan Di Primio, contó a Infobae que el exboxeador sintió un fuerte dolor en el pecho alrededor de la medianoche y luego se descompensó. Aunque recibió asistencia, no pudieron salvarlo.
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro llevó su origen patagónico a los principales escenarios del boxeo internacional. Su trayectoria profesional reunió 144 peleas, con 130 triunfos —90 de ellos por nocaut—, 11 derrotas y tres empates. En agosto de 1994 conquistó el campeonato mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo al vencer a Reggie Johnson en Buenos Aires.
La imagen que lo convirtió en una figura inolvidable llegó pocos meses después, durante la defensa del título frente a John David Jackson en Monterrey. Con el rostro lastimado y un combate que parecía perdido, encontró en el noveno asalto el golpe que cambió la pelea. Derribó al estadounidense y terminó imponiéndose por nocaut en una remontada que bautizó como “La mano de Dios”.
Su carrera también incluyó enfrentamientos con figuras como Terry Norris, Roy Jones Jr. y Roberto Durán. Ante el panameño protagonizó dos combates en 1997: ganó en Mar del Plata y perdió en Panamá. El reconocimiento a su recorrido llegó, además, con el Diploma al Mérito de los Premios Konex en 2000.
Fuera del cuadrilátero debió superar un grave accidente automovilístico en 2005, que le provocó lesiones pulmonares y múltiples fracturas en las costillas. Logró volver a competir y cerró su etapa profesional en enero de 2007, cuando derrotó por nocaut técnico al paraguayo José Luis Herrera.
En sus últimos años, su actividad estuvo marcada por el trabajo comunitario. Desde la pandemia impulsó comedores y merenderos en el conurbano bonaerense y colaboró con la distribución de alimentos a otros espacios barriales. La red que coordinaba recibía tanto a familias como a trabajadores y adultos mayores que no conseguían cubrir sus necesidades básicas.
Castro relacionaba ese compromiso con las dificultades que había atravesado desde chico. “Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”, había expresado. Su historia deja el recuerdo de un campeón surgido de la Patagonia, protagonista de una de las grandes remontadas del boxeo y comprometido con quienes necesitaban un plato de comida.
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