A poco más de un mes de su viaje a la Patagonia argentina para intentar cruzar el frío Canal Beagle, la nadadora de aguas abiertas Tita Llorens habló con franqueza sobre lo que espera enfrentar durante su próxima travesía entre Argentina y Chile.
La atleta menorquina, conocida por sus desafíos en ambientes extremos, se prepara para intentar llegar desde la costa argentina hasta el punto fronterizo en el corazón del Canal Beagle, donde la temperatura del agua se estima que oscilará entre 8 y 10 grados centígrados —condiciones que la propia Llorens reconoce como severas.
Desde su base de entrenamiento en Menorca, la nadadora reflexionó sobre la complejidad del reto, señalando que el frío del agua obligará a su cuerpo a soportar un duro desgaste físico y mental: admitió que espera pasarla “muy mal” en Ushuaia mientras completa la travesía, consciente del impacto que tendrán esas temperaturas sobre su rendimiento.
Llorens está ultimando detalles de su preparación física en piscinas locales, pero reconoció que nada puede simular las extremas condiciones del Canal Beagle. También subrayó que dependerá del equipo de apoyo que la acompañará en barco para monitorear su estado durante el cruce, ante la posibilidad de hipotermia o complicaciones por el frío.
El plan de la nadadora consiste en partir hacia Argentina el 14 de febrero, con una primera etapa de aclimatación en Bariloche antes de llegar a Ushuaia y enfrentar la temida travesía en pleno mar austral.
El desafío no solo es físico, sino también mental, ya que Llorens deberá adaptarse a condiciones que difieren radicalmente de sus entrenamientos habituales en aguas más cálidas. Su ambición es cruzar uno de los tramos más fríos del planeta y marcar así un nuevo hito en la natación de larga distancia.
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