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Gremiales

ASIMRA inició un quite de colaboración por el atraso salarial y advirtió por el riesgo sobre los puestos de trabajo

La falta de avances en la negociación salarial y la preocupación por el escenario que atraviesa la industria fueguina llevaron a ASIMRA a iniciar un quite de colaboración. La medida alcanza a los supervisores y consiste, principalmente, en limitar las tareas al horario laboral establecido, dejando de realizar intervenciones y autorizaciones fuera de la jornada habitual. Desde el gremio señalaron que el reclamo por la recuperación del salario se arrastra desde abril y advirtieron que la discusión se produce en un contexto particularmente delicado, marcado por la caída de las ventas, la producción y la incertidumbre sobre la continuidad de puestos laborales.

En comunicación con FM del Pueblo, el secretario general de ASIMRA, Javier Escobar, explicó que el conflicto tiene como punto central el retraso salarial, aunque aseguró que también existe preocupación por los cambios que pretende impulsar el sector empresario dentro de la actividad industrial. “La causa en este sentido en principio es por paritaria, por el retraso de la recuperación salarial de los trabajadores y las trabajadoras supervisoras”, indicó el dirigente, quien además cuestionó diferentes pedidos realizados por las cámaras empresariales vinculados con los procesos productivos de Tierra del Fuego.

Cómo será el quite de colaboración

Escobar aclaró que la medida no implica inicialmente una paralización de la producción. Los supervisores continuarán concurriendo a sus puestos y cumpliendo normalmente la jornada establecida, pero dejarán de atender requerimientos laborales fuera de ese horario. Según explicó, dentro de la industria es habitual que este personal reciba llamados para autorizar ingresos, salidas u otras operaciones necesarias para el funcionamiento de las plantas, incluso después de haber terminado su jornada.

“En este momento lo que se genera con el quite de colaboración es directamente cumplir el horario, el horario laboral normal y después, obviamente, en el caso nuestro de los supervisores existen llamadas fuera de horario, te llaman a distintos horarios para aprobaciones de entrada o salida”, detalló. La decisión es restringir esas tareas adicionales como forma de presión para que las empresas retomen la discusión salarial y presenten una propuesta que permita avanzar en la negociación.

Para el dirigente, el deterioro de los ingresos ya está teniendo consecuencias concretas sobre las familias. Escobar aseguró que la pérdida del poder adquisitivo dificulta afrontar gastos básicos y puso como ejemplo el costo de los alquileres, al tiempo que señaló que muchos hogares necesitan generar ingresos adicionales para sostenerse. “Es un efecto cascada que ya no se pueden sostener alquileres”, manifestó, y agregó que “está muy golpeado el salario del trabajador y ni hablar del trabajador que está en una posición informal”.

Una negociación que se arrastra desde abril

El secretario general de ASIMRA aseguró que la discusión no comenzó ahora, sino que se mantiene desde abril sin que hasta el momento haya surgido una propuesta considerada suficiente por la organización sindical. Según indicó, los ofrecimientos fueron tan bajos que ni siquiera pudieron ser puestos a consideración de los trabajadores para abrir una discusión interna.

“Esto se viene hablando desde abril, son muy escasas las propuestas, son obviamente inaceptables ni siquiera para volcarla con los compañeros en un debate o una discusión o un análisis”, afirmó Escobar. Sin embargo, reconoció que el sindicato enfrenta una situación especialmente compleja porque, mientras reclama una recuperación de los salarios, también debe contemplar la fragilidad que presentan actualmente los puestos de trabajo dentro de las fábricas.

En ese sentido, admitió que cualquier profundización del conflicto requiere analizar cuidadosamente sus posibles consecuencias. “Si bien nosotros entendemos que es muy problemática la recesión salarial que tenemos, también sabemos que los puestos de trabajo están golpeados y que están corriendo un muy alto riesgo”, advirtió. Esa situación, explicó, obliga a evaluar qué medidas gremiales pueden implementarse y hasta dónde avanzar en un escenario donde la prioridad también pasa por preservar las fuentes laborales.

“No es una paritaria convencional”

Escobar consideró que el actual conflicto presenta características diferentes a las de una negociación salarial tradicional. La caída de la producción y de las ventas, sumada a las herramientas normativas con las que cuentan las empresas, genera —según su análisis— una relación desigual al momento de sentarse a discutir salarios y condiciones laborales.

“No es fácil y no es una paritaria convencional. Hoy lamentablemente para los trabajadores y para los sindicatos está muy difícil combatir de esta manera, porque estamos justamente en una desventaja total”, sostuvo. Para el dirigente, anteriormente una negociación podía desarrollarse con herramientas relativamente similares entre ambas partes, mientras que ahora el contexto económico y productivo coloca a los gremios bajo una presión adicional.

“Uno lleva una negociación siempre con las mismas capacidades de ambos lados. Hoy nosotros llegamos a una negociación con herramientas técnicas que tiene la patronal, con leyes que tiene la patronal, y encima con la recesión de producto y de ventas y de caída de producción”, señaló. Escobar calificó el escenario como “muy complejo” y sostuvo que esas dificultades forman parte de una realidad que los sindicatos deben considerar al momento de definir cómo continuar con sus reclamos.

El reclamo también apunta a los cambios dentro de la industria

La decisión de ASIMRA no está vinculada exclusivamente con la cuestión salarial. Escobar explicó que el quite de colaboración también representa una forma de rechazo a determinados planteos realizados por las cámaras empresariales para modificar aspectos de los procesos productivos. Desde el gremio consideran que algunas de esas iniciativas se encuentran respaldadas por decisiones y herramientas normativas adoptadas desde el Gobierno nacional.

“El pedido está en la mesa, lo instalan y lo instalan con complicidad y leyes del Gobierno nacional”, cuestionó. No obstante, aclaró que esos cambios todavía encuentran resistencia dentro de las organizaciones sindicales y que, por ese motivo, no se encuentran plenamente implementados.

Sobre el final de la comunicación con FM del Pueblo, Escobar volvió a vincular la situación laboral con las modificaciones que atraviesa la industria fueguina y mencionó particularmente la quita de aranceles sobre los teléfonos celulares importados y los cambios en procesos productivos. Para el dirigente, esas decisiones se suman a la caída de la producción y generan un escenario de mayor incertidumbre para los trabajadores.

Escobar insistió en que las consecuencias ya pueden observarse en los indicadores de Tierra del Fuego y sostuvo que la preocupación gremial no responde solamente a una proyección sobre lo que podría ocurrir. “La caída está en los números de la población en todo Tierra del Fuego y son porcentajes o números reales, no está nada en el aire”, remarcó. Mientras no exista una respuesta que permita retomar seriamente la discusión salarial, ASIMRA continuará con el quite de colaboración, en un escenario donde el gremio busca recuperar los ingresos de los supervisores sin perder de vista la creciente preocupación por la estabilidad de los puestos de trabajo.

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