Con sesión confirmada para el miércoles 11 de febrero en el Senado, la reforma laboral vuelve a encender una disputa que el sistema financiero mira con lupa: quién se queda con el “primer depósito” del mes. No es un detalle menor: la cuenta donde se acredita el salario define la relación cotidiana con casi 10 millones de usuarios, el punto de partida desde el cual se ordenan pagos, consumos, ahorros y hasta créditos.
El proyecto que impulsa el Gobierno nacional, si avanza en el Congreso, habilitaría de forma explícita que los sueldos se paguen en cuentas virtuales (CVU) y rompería la exclusividad histórica de las cuentas bancarias (CBU) para acreditar haberes. En los hechos, abriría la puerta para que billeteras y Proveedores de Servicios de Pago regulados por el Banco Central —más de 200 en el país— compitan de igual a igual por un terreno que hasta ahora era casi patrimonio de los bancos.
En el universo fintech lo leen como un cambio de época. Analistas del sector describen la pelea como una “guerra final” que ya empezó y que se apoya en una realidad instalada: el canal digital se volvió infraestructura de pagos. Con Argentina a la cabeza en adopción regional de billeteras (tanto en comercio online como en transacciones presenciales), cobrar el sueldo en una app aparece, para estos especialistas, como un paso evolutivo más que como una rareza; la “batalla real” sería quién conserva la ventanilla principal del dinero y, con ella, la data y el vínculo diario.
Del lado bancario, en cambio, el rechazo se concentra en los riesgos: hablan de seguridad, blindaje de fondos y estabilidad financiera. Subrayan que los depósitos en bancos cuentan con cobertura mediante el seguro correspondiente y advierten que flexibilizar la acreditación puede debilitar la protección del salario. Las fintech responden que el argumento de la seguridad funciona, muchas veces, como defensa de un negocio tradicional y que lo central debería ser la libertad de elección: hoy gran parte de la gente cobra en el banco por obligación y luego mueve el dinero a la billetera por practicidad.
Más allá del tironeo, el trasfondo es claro: la cuenta sueldo sigue siendo un ancla clave para captar y retener clientes, sobre todo entre jóvenes que ingresan al sistema formal por su primer empleo. Si el sueldo pudiera acreditarse en CVU, muchos usuarios podrían reducir su vínculo con el banco a productos puntuales (crédito, inversiones, seguros), mientras el día a día se muda a una app con promociones, rendimientos y pagos con QR. El escenario que asoma no es necesariamente “billeteras versus bancos” como suma cero, sino un modelo híbrido: billeteras como frente cotidiano y bancos como soporte para operaciones complejas; lo que está en juego, en definitiva, es cuándo y cómo cambia para siempre la puerta de entrada al salario.
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