La referente de las trabajadoras de casas particulares en Río Grande, Dora Sánchez, expresó su preocupación por el impacto que podría tener la reforma laboral en el sector y aseguró que, lejos de mejorar la situación de las empleadas domésticas, “termina legalizando condiciones que ya son precarias”.
Durante una entrevista radial, Sánchez sostuvo que muchas de las problemáticas que atraviesa el sector se mantienen desde hace años pese a la existencia de la Ley 26.844, que regula el trabajo en casas particulares desde 2013. Según explicó, una gran parte de las trabajadoras continúa sin estar registrada o con registraciones parciales que no reflejan la cantidad real de horas trabajadas.
“Tenemos ley desde 2013, pero a la mayoría de las compañeras no se las registra o se las registra mal. No se reconocen aumentos, vacaciones, aguinaldo ni feriados”, señaló.
En ese sentido, advirtió que la reforma laboral podría profundizar estas prácticas. Según su visión, muchos empleadores podrían aprovechar los nuevos plazos para contratar trabajadoras por períodos cortos sin formalizar la relación laboral.
“Ahora van a tener seis meses. Te van a tener tres, cuatro o cinco meses trabajando y después cambian de compañera”, sostuvo, al describir lo que considera una modalidad frecuente para evitar el registro laboral.
Salarios bajos y acuerdos informales
Sánchez también cuestionó los valores salariales actuales del sector y explicó que muchas trabajadoras terminan negociando directamente con los empleadores para percibir montos algo superiores a los establecidos oficialmente.
Detalló que el valor de la hora para determinadas categorías ronda actualmente los 4.680 pesos, lo que representa ingresos mensuales que no alcanzan los 600 mil pesos para jornadas superiores a 16 horas semanales. Según indicó, esos montos resultan insuficientes frente al costo de vida.
“Las compañeras están acordando con el empleador que tenga un poco de empatía un valor mayor, porque con esos montos no alcanza”, explicó.
Además, denunció que en muchos casos se les plantea a las trabajadoras elegir entre cobrar un bono o el aumento salarial correspondiente. “O te pago el aumento o te doy el bono”, ejemplificó.
Menos trabajo por la crisis económica
La referente también señaló que la demanda de trabajo doméstico se redujo en los últimos tiempos, especialmente en Río Grande, donde muchas familias dependen de la actividad industrial.
“Si cerraron fábricas o hay trabajadores suspendidos, es lógico que muchas familias ya no puedan pagar una niñera o alguien que vaya a limpiar la casa”, explicó.
Reclamo por reconocimiento
Por otra parte, Sánchez lamentó la falta de acompañamiento institucional al sector y aseguró que durante años intentó impulsar cambios legislativos sin obtener respuestas concretas.
“Hace doce años que vengo peleando con esto y todo sigue igual”, afirmó.
No obstante, destacó el acompañamiento que, según indicó, han recibido desde el Municipio de Río Grande a través de actividades de reconocimiento, capacitaciones y asistencia para las trabajadoras del sector.
Finalmente, la referente planteó que la problemática también forma parte de una forma de violencia laboral que muchas veces pasa desapercibida. “No registrar a una trabajadora, no pagarle los aumentos o hacerla trabajar más horas de las que se le pagan también es violencia”, concluyó.
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