En diálogo con Minuto Fueguino, la referente de la Unión de Empleadas Domésticas, Dora Sánchez, confirmó la existencia de una “lista negra” de empleadores en Río Grande, un registro no oficial que la organización utiliza para identificar a quienes incurren en prácticas abusivas, engañosas o perjudiciales hacia las trabajadoras del sector.
Según explicó, el listado surge de situaciones reiteradas reportadas por las propias empleadas, quienes advierten sobre contrataciones irregulares, malos tratos, falta de pago o intentos de responsabilizar falsamente a las trabajadoras por supuestas pérdidas de objetos de valor. “Es un listado, la lista negra, el cuadernito… ese es mío. Hay bastantes. Son dos o tres páginas completas”, señaló Sánchez, al describir el volumen de casos recopilados a lo largo de los años.
El mecanismo busca proteger a las trabajadoras que, en muchos casos, llegan a un hogar sin referencias claras sobre el empleador. De acuerdo con Sánchez, hay situaciones que se repiten con frecuencia. Entre ellas mencionó a quienes “piden hoy 15, hoy 20 empleadas” sin dar explicación sobre qué ocurrió con la trabajadora anterior, o a quienes contratan por pocos días y luego inventan excusas para no pagar: “Después de una semana de tenerte trabajando tres o cuatro días, te dicen: ‘me falta un reloj de 10 mil dólares’, o ‘no me gustó cómo planchaste’, y te sugieren llamar a la policía”.
Sánchez recomienda a las trabajadoras mantener la calma y exigir que intervenga la fuerza pública si se realizan acusaciones infundadas. “Mi consejo es plantarse y decir que llamen a la policía”, afirmó, remarcando que la maniobra suele estar orientada a evadir el pago del trabajo realizado.
La referente también advirtió sobre empleadores que buscan reemplazar a una trabajadora por otra más vulnerable, aprovechando situaciones de necesidad. “Toman a la persona que ven más vulnerable”, explicó, motivo por el cual insiste en que no se compartan empleos sin saber previamente con quién se trabajará.
Sánchez aseguró que la lista cumple un rol preventivo dentro del grupo y permite alertar a nuevas trabajadoras sobre experiencias negativas reportadas por otras compañeras. Aunque se trata de una herramienta interna, sostiene que su existencia refleja la falta de responsabilidad de ciertos empleadores y la necesidad de mayor protección laboral para un sector históricamente precarizado.
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