Los accidentes de tránsito continúan siendo una de las principales causas de muerte en la Argentina, con alrededor de 4.000 víctimas fatales por año y miles de personas que quedan con heridas graves y secuelas permanentes. El impacto es especialmente crítico entre jóvenes de 15 a 34 años, donde la siniestralidad vial encabeza las estadísticas de mortalidad. A este drama humano se suma un fuerte costo económico: los siniestros viales representan cerca del 2% del PBI, unos 8.000 millones de dólares anuales, según estimaciones del Instituto de Seguridad y Educación Vial.
Las estadísticas oficiales indican que más del 90% de los incidentes se producen por errores humanos al conducir, como exceso de velocidad, distracciones, uso del celular, alcohol o falta de descanso. Sin embargo, hasta ahora no existían herramientas que permitieran medir de manera objetiva y continua el comportamiento de los conductores, un factor clave para prevenir accidentes y reducir riesgos en la vía pública.
En ese contexto surge Smart Driven, un sistema desarrollado por estudiantes de Ingeniería en Computación de la Universidad Nacional de Rafaela que utiliza inteligencia artificial para evaluar la forma de conducción. A través de una aplicación móvil y sensores, la plataforma asigna un puntaje individual a cada conductor, información que puede ser utilizada tanto por los usuarios como por aseguradoras y empresas con flotas propias, con el objetivo de mejorar la seguridad vial y promover conductas responsables al volante.
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