Desde este 15 de diciembre, Facebook Messenger dejó de funcionar como aplicación independiente en computadoras con Windows y Mac. La decisión, confirmada por Meta, implica el cierre definitivo de la versión de escritorio que durante años fue utilizada por millones de personas para chatear sin depender del celular.
A partir de ahora, quienes usaban Messenger en su computadora deberán continuar sus conversaciones exclusivamente a través del navegador, ingresando a Facebook o directamente a Messenger.com. No habrá nuevas actualizaciones ni soporte para la app que hasta ayer se descargaba de forma nativa.
El origen de Messenger para escritorio se remonta al período de pandemia, cuando las comunicaciones virtuales se volvieron esenciales. Sin embargo, con el paso del tiempo la herramienta nunca logró posicionarse como una alternativa sólida frente a plataformas como Zoom o Google Meet. Las limitaciones técnicas, como la escasa capacidad para videollamadas grupales o la falta de funciones avanzadas, terminaron relegándola.
En el caso de Mac, la aplicación estaba desarrollada sobre Catalyst, un sistema que permite adaptar apps pensadas para iPad a computadoras. Esta elección generó múltiples críticas, tanto por parte de desarrolladores —que denunciaron dificultades técnicas— como de usuarios, que señalaron una experiencia poco fluida y alejada de lo que se espera de una app nativa.
El cierre no sorprende del todo. Desde 2023, Meta comenzó a reintegrar Messenger dentro de la aplicación principal de Facebook, en un intento por reforzar el uso de su red social más emblemática. Ese movimiento anticipó el final de la versión independiente para escritorio, que fue perdiendo protagonismo de forma progresiva.
Para quienes utilizaban Messenger sin tener una cuenta de Facebook, la compañía aclaró que podrán seguir chateando desde Messenger.com sin necesidad de crear un perfil. Además, Meta recomendó activar un PIN de seguridad antes del cierre para asegurar la conservación del historial de conversaciones durante la transición.
La desaparición de Messenger como app para computadoras marca un cambio claro en la estrategia de Meta: reducir aplicaciones nativas con bajo rendimiento y concentrar sus servicios en el entorno web. Para muchos usuarios, significa el fin de una herramienta habitual; para la empresa, un nuevo paso hacia la centralización de su ecosistema digital.
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