La demora en la entrega de viviendas en Tierra del Fuego sigue profundizándose y afecta a miles de inscriptos que esperan una solución habitacional. En declaraciones a Radio Fueguina, la presidenta del Instituto Provincial de Vivienda y Hábitat, Laura Montes, admitió que los plazos de adjudicación se fueron estirando con el paso del tiempo y que hoy la espera es mayor a la que existía años atrás.
La funcionaria recordó que en otro momento el promedio para acceder a una vivienda rondaba los ocho años, aunque reconoció que en la última década ese período se incrementó todavía más. El dato expone las dificultades del organismo para dar respuesta a una demanda que no deja de crecer en toda la provincia.
Actualmente, el IPV tiene alrededor de 6.000 personas anotadas en el padrón habitacional y cada mes se suman nuevos postulantes. En ese sentido, Montes remarcó que también cambió el perfil de quienes buscan acceder a una casa, ya que hoy la mayor parte de las inscripciones corresponde a personas solas y no tanto a grupos familiares como ocurría antes.
En declaraciones a Radio Fueguina, la titular del organismo explicó además que se encuentran en etapa de finalización 450 viviendas en Ushuaia y Río Grande, aunque aclaró que aún falta completar infraestructura para avanzar con las entregas. De acuerdo con lo estimado, esas unidades podrían adjudicarse entre fines de este año y el primer semestre del próximo.
Montes atribuyó parte de este atraso a la interrupción del financiamiento nacional, una decisión que dejó frenadas 2.200 viviendas que podrían haberse terminado en estos años. Frente a ese escenario, el IPV analiza nuevas herramientas para sostener proyectos y buscar alternativas que permitan achicar una espera que, para muchas familias y personas solas, ya lleva demasiado tiempo.
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