La caída del poder adquisitivo de los haberes jubilatorios empuja a cada vez más adultos mayores a continuar dentro del mercado laboral. En muchos casos, esa permanencia se da en condiciones de informalidad, empleos precarios o trabajos por cuenta propia para poder cubrir los gastos cotidianos.
Según un informe de Politikon Chaco, elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, al cuarto trimestre de 2025 las personas de 65 años y más representaron el 5,1% del total de ocupados en los aglomerados urbanos del país. Se trata del segundo registro más alto desde 2016, apenas por debajo del 5,2% alcanzado en 2019.
El crecimiento de este grupo dentro del mercado de trabajo fue sostenido en los últimos años. Mientras aumentó la participación de los adultos mayores, se redujo al mismo tiempo la presencia de jóvenes de hasta 24 años entre los ocupados.
En números concretos, en 2016 había alrededor de 517.441 trabajadores de 65 años o más, mientras que en 2025 la cifra llegó a 686.160. Esto representa un incremento del 32,6%, muy por encima del crecimiento general del empleo, que fue del 17,8% en el mismo período.
El informe señala que el cuentapropismo se convirtió en la principal forma de inserción laboral para los adultos mayores. En 2025, el 48,1% de los ocupados de 65 años y más trabajaba por cuenta propia, el nivel más alto desde el inicio de la serie. Los asalariados representaron el 43,2%, los patrones el 7,2% y los trabajadores familiares sin remuneración el 1,5%.
Desde Politikon Chaco advirtieron que este avance del trabajo independiente no parece responder únicamente a una decisión personal o a la búsqueda de mayor autonomía. Por el contrario, lo vinculan con la necesidad de generar ingresos extra ante jubilaciones que pierden capacidad de compra y no alcanzan para sostener los gastos diarios.
La precarización también aparece reflejada en los niveles de informalidad. En 2016, el 47% de los adultos mayores que trabajaban lo hacía en condiciones informales. Para 2025, esa proporción trepó al 55,7%, marcando un fuerte deterioro en la calidad del empleo para quienes continúan activos después de la edad jubilatoria.
Por regiones urbanas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabezó la participación de mayores de 65 años dentro del total de ocupados, con el 7,6%. Luego se ubicaron Gran Tucumán, con el 6,5%, y Posadas, con el 6,1%. También se destacaron el Gran Buenos Aires, Gran Rosario, San Nicolás-Villa Constitución y Mar del Plata.
En cuanto a las actividades, entre los cuentapropistas mayores de 65 años predominan los oficios, el comercio minorista y tareas vinculadas al autoempleo tradicional. La construcción concentró el 12,7% de ese segmento, seguida por el comercio de alimentos, bebidas y tabaco, con el 11,3%, y las actividades jurídicas y contables, con el 7,8%.
El panorama muestra una reconfiguración del empleo en la tercera edad. Cada vez más jubilados deben seguir trabajando, pero no necesariamente en puestos estables, sino en actividades de menor escala, con ingresos variables y, en muchos casos, sin protección laboral.
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