Frente al avance sostenido de la pilosela en los pastizales de Tierra del Fuego, un grupo de investigadores comenzó a explorar una alternativa innovadora basada en procesos naturales. El trabajo es impulsado por equipos del INTA y del CADIC–Conicet, con acompañamiento del Gobierno provincial, y propone evaluar el rol de microorganismos propios del suelo como posible herramienta de control biológico.
La línea de investigación se encuentra en una fase experimental y apunta a ampliar el conocimiento científico disponible sobre esta especie invasora. En particular, el estudio analiza si bacterias, hongos y cianobacterias presentes de manera natural en los suelos fueguinos pueden limitar la germinación o el desarrollo de la pilosela, reduciendo así su capacidad de expansión.
Para avanzar en ese objetivo, los especialistas recolectaron muestras de suelo en distintos puntos de la provincia, aislaron diversos microorganismos y comenzaron a evaluar su comportamiento frente a la planta. La expectativa es determinar si alguno de estos organismos actúa como antagonista natural y podría, a largo plazo, integrarse a estrategias de manejo más amplias.
La pilosela representa una amenaza concreta para los ecosistemas productivos y naturales de la isla. Al desplazar gramíneas nativas y forrajeras, reduce la disponibilidad y calidad del alimento tanto para el ganado como para la fauna silvestre. Además, forma extensos parches dominados por una sola especie, lo que empobrece la biodiversidad y dificulta la regeneración natural del pastizal.
Esta planta perenne, originaria de Eurasia, se caracteriza por su rápida propagación mediante estolones y por la dispersión de sus semillas a grandes distancias a través del viento. En algunos sectores de la estepa magallánica, su cobertura alcanza entre el 10 % y el 70 % de la superficie, lo que evidencia la magnitud del problema.
Las estrategias de control actualmente disponibles presentan importantes limitaciones. El uso de herbicidas, aplicado en áreas de alta infestación, logra resultados parciales y exige condiciones climáticas específicas, equipamiento adecuado y personal capacitado, recursos que no siempre están disponibles en la región. A esto se suma la elevada tasa de crecimiento anual de la pilosela, estimada entre el 15 % y el 20 %, lo que dificulta revertir su avance de manera sostenida.
Si bien prácticas complementarias como la resiembra, la fertilización o ajustes en el manejo del pastoreo contribuyen a fortalecer las especies deseadas, no alcanzan por sí solas para controlar la invasión. En muchos casos, las acciones se realizan de forma aislada, sin un enfoque integral a escala provincial.
En este escenario, la investigación con microorganismos nativos se proyecta como un aporte a futuro dentro de un esquema de manejo integrado. Los investigadores aclaran que no se trata de una solución inmediata ni exclusiva, sino de una herramienta adicional que podría reducir la dependencia del control químico y favorecer estrategias más sostenibles.
El objetivo de fondo es avanzar hacia un abordaje combinado que permita recuperar, de manera progresiva, la salud de los pastizales fueguinos, un recurso clave para la producción ganadera y el equilibrio ambiental de la provincia.
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