La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner arribó este martes a los tribunales federales de Comodoro Py para prestar declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal 7 en el marco de la causa conocida como “Cuadernos”. Su llegada se dio bajo un importante despliegue de seguridad y en un contexto marcado por la implementación de un esquema mixto, con presencia en sala y participación remota.
En las inmediaciones del edificio de Retiro se congregaron militantes y referentes políticos y sociales que se acercaron para expresar su apoyo. Dentro de la sala estuvieron presentes distintas figuras, entre ellas representantes de Abuelas de Plaza de Mayo, el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y dirigentes como Wado de Pedro, Juan Grabois e Itai Hagman. Al mismo tiempo, otro grupo de seguidores se concentró en las cercanías de su domicilio para acompañar su salida hacia los tribunales.
Según había anticipado su defensa, la ex mandataria decidió declarar ante los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, y luego solicitó regresar a su lugar de detención domiciliaria, donde cumple una condena de seis años en la causa Vialidad. Para asistir a la audiencia, fue autorizada a salir con tobillera electrónica.
La indagatoria se llevó a cabo en la sala Auditorium del subsuelo, donde la ex presidenta ya había comparecido en otras oportunidades. Al iniciar su declaración, expresó: “Usted sabe que estoy detenida, he venido en calidad de detenida con prisión domiciliaria, todas estas preguntas son de público y notorio”. Durante ese primer intercambio, el juez le aclaró que se trataba de un procedimiento formal.
En otro momento de la audiencia, al ser consultada sobre un posible apodo, se escuchó desde el fondo “La jefa”, mientras que ella respondió que no y se limitó a identificarse como “Cristina”. Además, indicó que definirá al finalizar su exposición si responderá o no preguntas por parte del tribunal.
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