Las formas de informarse de las nuevas generaciones están cambiando de manera acelerada. Un estudio regional sobre consumos informativos en jóvenes latinoamericanos advierte que la búsqueda activa de noticias pierde centralidad y es reemplazada por un consumo incidental, atravesado por redes sociales, celulares y contenidos breves que aparecen mientras navegan en entornos digitales.
El informe Transiciones. Consumos informativos emergentes en estudiantes de Comunicación en América Latina, coordinado por el académico Francisco Albarello y desarrollado por la red Investigar en Red, analizó los hábitos de casi 3.000 estudiantes de 38 universidades de nueve países. Entre sus principales conclusiones, señala que para muchos jóvenes “las noticias los encuentran a ellos”, en lugar de ser un contenido que se sale a buscar deliberadamente.
La investigación muestra que el acceso a la información ocurre, en gran parte, mientras los usuarios recorren redes sociales, consumen videos cortos, memes o intercambian mensajes. Este fenómeno, conocido como “news find me perception”, describe la sensación de estar informado sin necesidad de acudir de manera directa a medios tradicionales o portales periodísticos.
En este nuevo escenario, el teléfono móvil se consolida como el principal punto de contacto con la actualidad. Los smartphones concentran la mayor parte del consumo informativo y favorecen formatos visuales, breves y adaptados a la lógica de las plataformas digitales. La información se consume de forma fragmentada y rápida, lo que obliga a repensar cómo se construye la relevancia y la confianza en un entorno saturado de contenidos.
El estudio no plantea una crisis del periodismo profesional, sino una transformación en las formas de acceso a la información. De hecho, señala que cuando los jóvenes buscan profundizar, verificar o contextualizar una noticia, suelen recurrir a medios periodísticos o a periodistas que consideran confiables, aun cuando el primer contacto con el tema haya sido incidental.
También se advierte que las redes sociales dejaron de ser simples vías de acceso para convertirse en espacios informativos en sí mismos. En ese marco, los jóvenes tienden a interesarse más por contenidos vinculados a sus experiencias, intereses o entornos cercanos, mientras que los temas que quedan fuera de su “burbuja digital” reciben menor atención, salvo que se instalen en la conversación pública.
Este panorama plantea desafíos para los medios de comunicación, el sistema educativo y la sociedad en general. El reto no es solo que la información llegue, sino que pueda ser comprendida, contextualizada y discutida críticamente. En un ecosistema atravesado por algoritmos y formatos breves, el desafío es fortalecer una ciudadanía informada que vaya más allá del consumo superficial y pueda vincular sus intereses con los debates políticos, sociales y comunitarios más amplios.
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