La histórica aeronave utilizada por el veterano de guerra Owen Crippa durante una de las acciones más recordadas de la Guerra de Malvinas fue declarada patrimonio histórico y cultural en Santa Fe, en un reconocimiento que busca preservar parte de la memoria del conflicto del Atlántico Sur y fortalecer la transmisión de ese legado a las nuevas generaciones.
Se trata del Aermacchi MB-339 4-A-115, el avión con el que el entonces teniente de navío protagonizó el 21 de mayo de 1982 una arriesgada misión en el estrecho de San Carlos, donde atacó en soledad a la flota británica durante el desembarco enemigo en las Islas Malvinas.
La aeronave, que durante años permaneció fuera del país, logró regresar a la Argentina tras gestiones impulsadas por el propio excombatiente y actualmente se encuentra en la ciudad santafesina de Sunchales, donde avanza un proyecto para convertirla en parte de un espacio interactivo dedicado a la causa Malvinas.
La normativa aprobada también declaró de interés provincial un proyecto museístico itinerante orientado a promover actividades educativas, culturales y de memoria vinculadas al conflicto bélico de 1982. El objetivo es generar un espacio de divulgación histórica y reconocimiento a veteranos y caídos en combate.
Durante aquella jornada de combate, el piloto había sido enviado a verificar si se desarrollaba un desembarco británico en San Carlos. Sin embargo, al encontrarse frente a una importante concentración de buques enemigos, decidió abrir fuego y relevar información clave sobre la ubicación de las embarcaciones, pese a encontrarse completamente solo.
Según el propio relato del veterano, el riesgo fue extremo: debió volar a muy baja altura, zigzaguear entre barcos y esquivar disparos para evitar ser derribado. Además, logró registrar un croquis de la posición de los buques enemigos, información que luego resultó determinante para posteriores ataques de la aviación argentina.
El reconocimiento institucional también contempla medidas para la conservación, difusión y mantenimiento del avión, además de la posibilidad de establecer acuerdos con organismos públicos y privados para garantizar la preservación del patrimonio histórico y fortalecer el proyecto educativo vinculado a Malvinas.
La declaración vuelve a poner en valor uno de los episodios más emblemáticos de la aviación argentina durante la guerra y reaviva la memoria sobre una de las acciones individuales más recordadas del conflicto del Atlántico Sur.
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