La problemática del juego online en menores vuelve a encender alertas tras un relevamiento nacional de la Cruz Roja Argentina, que advierte sobre una fuerte presencia de apuestas digitales entre estudiantes secundarios. El informe señala que el contacto con estas prácticas aparece cada vez a edades más tempranas, especialmente entre los 13 y 14 años.
El trabajo fue elaborado por el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina a partir de 11.421 encuestas realizadas en 231 escuelas secundarias de 16 provincias. Entre sus principales conclusiones, se destaca que seis de cada diez adolescentes tienen algún tipo de vínculo con el juego digital, ya sea de manera directa o indirecta.
Uno de los aspectos más marcados del estudio es la diferencia por género. Según los datos, los varones participan en apuestas en una proporción mucho mayor que las mujeres: 24% frente a 8%. Además, en ellos se observa una mayor regularidad en la práctica.
El informe también advierte que el avance de esta conducta no siempre ocurre de forma aislada. En muchos casos, los jóvenes se acercan al juego por influencia de su entorno, ya sea por sugerencia de amistades o por la presión de “no quedar afuera” del grupo. A eso se suma otro dato preocupante: cuatro de cada diez adolescentes dijeron tener adultos cercanos que también apuestan, lo que contribuye a naturalizar esta actividad.
En cuanto al acceso, el teléfono celular propio aparece como el canal principal. El 83% de quienes juegan lo hace desde su smartphone y utiliza billeteras virtuales para pagar, una combinación que facilita la práctica y dificulta los controles familiares.
Las consecuencias, según el relevamiento, ya se reflejan en la vida cotidiana de los adolescentes. El 69% manifestó ansiedad o malestar vinculados a esta situación, mientras que casi la mitad reconoció problemas en el sueño y en el desempeño escolar. Además, un 12% aseguró haberse endeudado.
El estudio pone así el foco en un fenómeno que avanza en silencio, con fuerte presencia digital y creciente aceptación social, y que plantea un desafío urgente para familias, escuelas y organismos públicos.
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