El mercado de la indumentaria atraviesa un escenario cada vez más complejo. Durante el primer bimestre de 2026, las ventas registraron una caída del 8,4% en comparación con el mismo período del año anterior, profundizando una tendencia negativa que ya se extiende desde hace dos años, según datos de la Cámara de la Indumentaria.
El principal problema que enfrenta el sector vuelve a ser la falta de demanda. Ocho de cada diez empresas señalaron este factor como el mayor obstáculo para sostener la actividad, en un contexto donde el consumo continúa debilitado y limita cualquier recuperación. Esta situación impacta de manera directa en la dinámica comercial, ya que muchas firmas no logran trasladar el aumento de costos a los precios finales.
A este panorama se suma un nivel elevado de mercadería acumulada, con stocks en máximos en el último año y medio. La caída en las ventas y la dificultad para ajustar precios generan presión sobre la rentabilidad, mientras que también se agravan los problemas en la cadena de pagos, con un número creciente de empresas que registran atrasos y complicaciones financieras.
El deterioro también se refleja en el empleo. En los últimos dos años se perdieron casi 29.000 puestos de trabajo registrados en el sector, en paralelo con el cierre de numerosas empresas a lo largo de toda la cadena productiva y comercial. Con expectativas mayormente estancadas hacia los próximos meses, el rubro enfrenta un escenario de incertidumbre, donde la recuperación aún no logra consolidarse.
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