Hace más de un mes y medio que un pequeño avión recorre el cielo argentino sin detener su marcha. Ya son 48 días de vuelo ininterrumpido en un proyecto que no se mide solo en kilómetros, sino en constancia, planificación y una fuerte decisión de conocer el país desde otra perspectiva.
Laura Lazzeretti y Marcelo Varela, cordobeses por elección, decidieron que su vida cotidiana se transforme por un tiempo en una ruta aérea. El objetivo es simple de decir y enorme de concretar: llegar a cada rincón posible del territorio nacional, respetando el ritmo que impone el clima y las condiciones de vuelo.
Un avión con identidad propia
La aeronave se llama Defiant, una palabra que en castellano puede traducirse como “desafiante”. El nombre no es decorativo: expresa el espíritu del proyecto. Volar despacio, en un avión liviano, atravesar cordilleras, convivir con vientos intensos y tomar decisiones meteorológicas todos los días forma parte de un desafío constante.Los pilotos explican que en un avión de estas características el viento se siente con otra intensidad. Por eso cada tramo se planifica con cuidado, se analizan alternativas y se espera el momento adecuado para despegar.
Una reconstrucción desde cero
Lejos de ser una aeronave nueva, Defiant es el resultado de una reconstrucción total. Cuando llegó a manos de Laura y Marcelo, el avión necesitaba mucho más que mantenimiento: fue completamente desarmado y vuelto a armar.El proceso demandó alrededor de 2.500 horas de trabajo. Se reemplazó el motor, se construyeron alas nuevas, se revisaron todos los sistemas y se adaptaron los tanques para lograr mayor autonomía. El objetivo era claro: convertirlo en un avión confiable para largas distancias y múltiples geografías.
Además, tiene una particularidad que amplía sus posibilidades: es anfibio. Puede aterrizar tanto en pistas como en el agua, aunque en este viaje priorizan el vuelo terrestre por cuestiones de peso y combustible.
Volar sobre volcanes y glaciares
Entre las postales más impactantes del recorrido estuvo el cruce aéreo por la zona del volcán Lanín y la cadena volcánica andina, ingresando brevemente en espacio aéreo chileno y regresando al país por el área del lago Nahuel Huapi.La Patagonia, sin embargo, representa el tramo más exigente. Por eso eligieron recorrerla en verano, cuando hay más horas de luz y condiciones algo más estables. El itinerario los llevó por Villa Rumipal, Villa Mercedes, Tupungato, Malargüe, Cutral Có, San Martín de los Andes, Bariloche, El Bolsón, Trevelin, Perito Moreno, El Calafate, Río Gallegos y Río Grande, antes de dirigirse a Ushuaia.
El regreso contempla escalas en la costa atlántica patagónica y el centro del país, cerrando el circuito.
Ushuaia, un punto emocional
La llegada al extremo sur tiene una carga especial. Para Marcelo, volver a Ushuaia significa reencontrarse con un lugar de su historia personal: allí realizó el servicio militar hace casi medio siglo. Para Laura, es el regreso a un sitio que conoció de niña y que quedó grabado en su memoria.No se trata solo de una parada técnica, sino de un momento simbólico dentro del viaje.
Un proyecto sin reloj
La travesía no tiene un cronograma rígido ni una meta competitiva. El tiempo lo marca el clima. Si no están dadas las condiciones, simplemente no se vuela. Esa lógica lenta y atenta es parte de la filosofía del proyecto.Habrá una segunda etapa hacia el norte del país en otoño, con el mismo espíritu: llegar al menos a un punto de cada provincia y seguir descubriendo paisajes y personas.
El rol de los aeroclubes y la comunidad
En cada ciudad, los aeroclubes cumplen un papel fundamental: brindan espacio, ayuda técnica, orientación y, sobre todo, hospitalidad. Laura y Marcelo destacan que sin esa red sería imposible sostener el viaje.Las redes sociales también acompañan. Bajo el nombre Defiant Argentina en Facebook y Defiant292 en Instagram y YouTube, comparten el recorrido y reciben mensajes de apoyo de todo el país.
Volar como forma de habitar el país
Más que un viaje, Defiant es una manera de mirar la Argentina desde el aire y desde el vínculo humano. Es técnica, pero también emoción. Es planificación, pero también sorpresa.Laura y Marcelo no solo vuelan: construyen una historia que mezcla paisaje, memoria, desafío y comunidad, y demuestran que los sueños, cuando se trabajan con paciencia y pasión, no quedan en tierra.
Ficha técnica
- Aeronave: Microleve Corsario MK4 modificado
- Motor: Rotax 912 ULS 100 hp (configuración pusher)
- Combustible: 100 litros
- Velocidad de crucero: 75 MPH
- Altitud máxima de vuelo: 8.000 pies
- Autonomía: 6 horas
- Peso máximo de despegue: 587 kg
- Peso en vacío: 320 kg
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