Psiquiatras y especialistas en salud mental advirtieron sobre los riesgos asociados al uso intensivo y emocionalmente involucrado de sistemas de inteligencia artificial, especialmente chatbots conversacionales, en personas con vulnerabilidades psicológicas previas. Según señalan, este tipo de interacción puede actuar como disparador de brotes psicóticos, aunque no como causa directa de la enfermedad.
Los profesionales explican que uno de los fenómenos más preocupantes es la antropomorfización de la IA, es decir, la tendencia a atribuirle conciencia, sentimientos o intenciones humanas. La disponibilidad permanente de estos sistemas, sumada a respuestas diseñadas para resultar empáticas, puede favorecer una relación emocional que desdibuje los límites entre la realidad y la ficción.
En este contexto, los especialistas alertan que personas con predisposición a trastornos esquizofrénicos, delirantes o paranoides pueden interpretar las respuestas de la IA como mensajes personalizados, señales ocultas o confirmaciones de ideas preexistentes. A esto se suma que los errores propios de estos sistemas —conocidos como “alucinaciones”, cuando brindan información falsa con aparente certeza— pueden reforzar interpretaciones erróneas de la realidad.
Desde el ámbito médico remarcan que la interacción prolongada y sin supervisión puede intensificar síntomas como el aislamiento social, la desconfianza extrema o la desconexión del entorno. Por ello, recomiendan limitar el uso, mantener vínculos humanos activos y consultar a profesionales ante cualquier cambio en la percepción o el comportamiento.
Finalmente, los expertos subrayan que la inteligencia artificial no genera psicosis por sí misma, pero sí puede funcionar como un catalizador en personas susceptibles. En ese sentido, instan tanto a los usuarios como a las empresas tecnológicas a promover un uso responsable, con advertencias claras y énfasis en el cuidado de la salud mental.
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