La empresa australiana Myriota confirmó la expansión de su red satelital HyperPulse en la Argentina, una tecnología pensada para conectar millones de dispositivos IoT en zonas donde las redes terrestres no llegan. El anuncio se da en un contexto en el que apenas el 40% del territorio productivo del país cuenta con conectividad tradicional.
HyperPulse, ya operativa en EE.UU., México y Brasil, combina satélites de órbita baja con infraestructura geoestacionaria en banda L para ofrecer una red 5G no terrestre de baja potencia, diseñada específicamente para sensores remotos. Esta arquitectura permite transmitir mensajes cortos con un consumo mínimo de energía y una latencia mucho menor que la de los satélites geoestacionarios convencionales.
La tecnología apunta especialmente a sectores como la agroindustria, la minería y el petróleo, donde el monitoreo remoto resulta clave para reducir costos y mejorar la seguridad operativa. Sensores de humedad en cultivos, seguimiento de ganado, control de ductos o telemetría en pozos aislados son algunos de los usos previstos en los primeros pilotos locales.
Myriota anticipó que su despliegue comercial en la Argentina comenzará a principios de 2026, con pruebas en regiones donde la falta de infraestructura terrestre limita la digitalización. El modelo de negocio se basará en suscripciones de bajo costo orientadas a dispositivos que envían volúmenes mínimos de datos.
A diferencia de servicios como Starlink o los sistemas de Amazon, centrados en banda ancha de alta velocidad, HyperPulse se enfoca exclusivamente en IoT masivo y de baja potencia. Su propuesta se orienta a complementar —y no competir con— las redes móviles existentes, fortaleciendo la conectividad en zonas rurales y productivas del país.
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