Aunque suele llamársela vitamina, la vitamina D es en realidad una prohormona que el organismo puede producir y activar. Su función más conocida es facilitar la absorción del calcio —clave para el desarrollo y la fortaleza de los huesos—, pero su rol es mucho más amplio: interviene en la función muscular, en la comunicación entre nervios y tejidos y cumple un papel central en la respuesta inmunitaria.
“La piel es capaz de sintetizar vitamina D3 con una exposición solar adecuada; luego, el hígado y los riñones la transforman en su forma activa”, explicó la Dra. Viviana Cantarutti. En algunos alimentos, como el pescado, la vitamina D aparece como D2 y D3, siendo esta última la que se metaboliza con mayor eficacia.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la vitamina D fortalece las defensas: ayuda a que el intestino funcione como barrera frente a gérmenes, activa las primeras células de respuesta ante infecciones y potencia la respuesta inmune más especializada. Además, favorece la producción de sustancias que eliminan patógenos y se estudia su posible rol en la prevención de infecciones respiratorias.
La principal fuente de vitamina D es la luz solar. Cuando la piel recibe radiación UVB, se inicia la síntesis de vitamina D3 y se estima que alrededor del 80% de la vitamina D del organismo proviene de este mecanismo. Sin embargo, el estilo de vida actual —con muchas horas bajo techo— dificulta esa producción natural. También influyen la contaminación, la nubosidad, el invierno, la pigmentación de la piel, una dieta pobre en alimentos ricos en vitamina D y ciertos problemas de salud o medicamentos (como anticonvulsivantes o corticoides).
Cuando la exposición solar es insuficiente, la alimentación cobra relevancia. Entre los alimentos con mayor aporte se destacan los pescados grasos (salmón, atún), la yema de huevo, los lácteos y los productos fortificados. Aun así, muchas veces no alcanza para cubrir los requerimientos, por lo que en algunos casos puede indicarse suplementación, siempre bajo criterio médico. Las dosis dependen de la edad, el estado de salud y el nivel de déficit; los excesos también pueden ser perjudiciales y provocar hipercalcemia.
“Ante cualquier duda, se recomienda consultar con un profesional de la salud, evitar la automedicación y considerar un análisis de laboratorio”, señaló la especialista, y concluyó: “Comprender el rol de la vitamina D permite dimensionar su impacto en la salud general, ya que conecta la exposición al sol, la alimentación, la actividad física, la función intestinal y la inmunidad”.
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