La medida fue explicada por Adam Mosseri, director de Instagram, quien señaló que el algoritmo revisará el comportamiento de cada perfil durante los últimos 30 días. Si detecta que la mayoría de las publicaciones pertenecen a otras cuentas y no tienen edición, análisis, contexto o valor agregado, esa cuenta perderá visibilidad en las recomendaciones.
El cambio apunta principalmente a las páginas agregadoras, perfiles de humor, cuentas virales o espacios temáticos que durante años crecieron reutilizando publicaciones de terceros. Con la nueva regla, Instagram buscará priorizar el contenido original y reducir la circulación de material repetido que se replica solo porque ya fue exitoso en otras cuentas.
Para saber si una cuenta puede estar afectada, la plataforma permite revisar el apartado “Estado de la cuenta”. Allí, el usuario debe ingresar a su perfil, abrir el menú de opciones y verificar si aparece el mensaje: “Tu actividad cumple nuestras normas”. Ese aviso indica que, por el momento, no existen restricciones activas.
Instagram también plantea algunas alternativas para no caer en penalizaciones. Entre ellas, utilizar el botón oficial de reposteo, hacer publicaciones colaborativas con el creador original o transformar el contenido con una mirada propia. En el caso de cuentas informativas, la clave será reeditar, contextualizar y aportar elaboración para evitar que el sistema lo interprete como una simple copia.
Con esta actualización, la red social busca ordenar el ecosistema de creadores y premiar la autenticidad. El mensaje de fondo es claro: quienes generen contenido propio tendrán más posibilidades de crecer, mientras que las cuentas basadas en copiar o reciclar publicaciones perderán alcance orgánico desde junio.
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