La batalla por el negocio de la internet satelital sumó un nuevo jugador de peso. En noviembre de 2025, la compañía fundada por Jeff Bezos presentó oficialmente Leo Ultra, una antena de alto rendimiento con la que apunta a disputar el liderazgo global que hasta ahora ostenta Starlink, el servicio de SpaceX.
A diferencia de la propuesta de Elon Musk, pensada sobre todo para el consumo masivo, Amazon eligió otro camino: diseñó Leo Ultra como una solución dirigida a empresas y organismos del Estado, priorizando la continuidad del servicio, la seguridad de las comunicaciones y el soporte de operaciones críticas en entornos profesionales.
El equipo forma parte de la línea Amazon Leo, heredera del proyecto Kuiper, y fue desarrollado para soportar condiciones climáticas extremas, reducir al mínimo el mantenimiento y evitar fallas asociadas a componentes móviles, ya que la antena prescinde de este tipo de piezas. Con estas características, se perfila como una opción atractiva para zonas rurales o remotas donde la infraestructura tradicional es insuficiente o directamente inexistente.
En la Argentina, el desembarco de Leo Ultra está proyectado para 2026, dentro de un plan de expansión regional que incluye a varios países de América Latina. El foco local estará puesto en sectores como energía, telecomunicaciones y organismos públicos, que dependen de redes confiables para sostener su actividad diaria.
El anuncio no pasó desapercibido en el mercado argentino, donde Starlink ya opera y tiene presencia consolidada. La llegada de un competidor directo del tamaño de Amazon promete dinamizar la oferta de conectividad satelital y abrir un abanico de alternativas que hasta ahora era muy limitado.
De acuerdo con las proyecciones del sector, la entrada de Leo Ultra podría traducirse en mejores precios y mayor calidad de servicio, en beneficio de empresas y usuarios finales por igual, en un contexto donde la demanda de conexión estable y de alta capacidad no deja de crecer.
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