Una mortandad masiva registrada en centros de cultivo de salmón de la Región de Magallanes, en Chile, volvió a poner bajo la lupa los posibles impactos ambientales de esta actividad en la Patagonia. El episodio alcanzó casi 918 toneladas de peces muertos y reavivó la discusión en Tierra del Fuego, donde desde fines de 2025 se modificó el marco legal que regula la producción de salmónidos.
De acuerdo con lo informado por EcoNews en Español, una floración de algas nocivas afectó a instalaciones pertenecientes a Multiexport Patagonia y provocó la muerte de 917,79 toneladas de salmones. Durante el desarrollo de la emergencia, las cifras fueron variando hasta llegar al balance definitivo.
El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile (Sernapesca) dio por finalizada la contingencia luego de confirmar el retiro total de los peces muertos. El organismo también supervisó el manejo y disposición de la mortalidad y autorizó cosechas anticipadas como medida para reducir nuevas pérdidas.
En medio de la emergencia, la directora regional de Sernapesca en Magallanes, Ximena Gallardo, sostuvo que, en comparación con antecedentes similares, “fue una mortalidad baja”. La frase generó atención debido al volumen final registrado y a la magnitud que pueden alcanzar este tipo de episodios dentro de los centros de cultivo.
La causa fue asociada a la presencia de la microalga Leptocylindrus minimus, detectada desde mediados de septiembre en cuatro centros de la empresa. Este tipo de floraciones puede afectar las branquias de los peces y dificultar su respiración. Al permanecer confinados en las jaulas, los ejemplares no pueden desplazarse hacia otras zonas para escapar de condiciones desfavorables.
El impacto también generó preocupación entre organizaciones ambientales chilenas. Defendamos Patagonia, No Más Zonas de Sacrificio y Áreas Protegidas Sin Salmoneras reclamaron mayor información sobre los protocolos de prevención y respuesta, además de advertir por los eventuales efectos que estos fenómenos podrían tener sobre especies nativas y ecosistemas cercanos.
El episodio vuelve a tener repercusión en Tierra del Fuego luego de la reforma aprobada en diciembre de 2025. La Ley 1601 sustituyó el texto de la Ley 1355 y modificó el régimen que restringía el cultivo de salmónidos en aguas provinciales. La normativa mantiene la prohibición en el Canal Beagle, aunque habilitó nuevamente la discusión sobre la posibilidad de desarrollar la actividad en otros sectores del territorio marítimo fueguino.
La modificación había generado cuestionamientos de sectores científicos, ambientales y sociales, que plantearon interrogantes vinculados con los controles, la protección de los ecosistemas y la capacidad de respuesta ante posibles contingencias.
En este contexto, lo ocurrido en Magallanes vuelve a colocar en agenda el debate sobre cuáles serían las herramientas de fiscalización, prevención y reacción disponibles en Tierra del Fuego frente a un evento de características similares, y qué medidas deberían aplicarse para proteger la biodiversidad y las actividades que dependen de los recursos marinos.
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