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Policía riograndense vuelve a recibir halagos

El Tribunal Criminal Oral 1 del Dto. Judicial Junín, (provincia de Buenos Aires) condenó esta semana a reclusión perpetua a uno de los asesinos más feroces que recuerde esa región.

El mecánico de 54 años Rubén Recalde (conocido como “el estrangulador de Junín) fue hallado culpable del homicidio de Sandra Colo y Paola Tomé, dos mujeres vecinas de Junín. Los crímenes ocurrieron en 2012 y 2014 y en la acusación fue fundamental una pericia encargada la Policía Científica de Río Grande, cuyas virtudes han excedido ya largamente las fronteras de Tierra del Fuego.

Los jueces hallaron culpable al mecánico por el “homicidio agravado criminis causa y robo simple en concurso real” de Colo, y “homicidio criminis causa y femicidio en concurso ideal, robo simple y abuso sexual simple en concurso real” de Tomé, tal como había solicitado en su alegato la fiscal Vanina Lisazo, quien no dudó en calificar a Recalde como el tercer asesino serial de la historia argentina después de Robledo Puch y el ‘Petiso’ Orejudo.

Los asesinatos, entre los cuales medió un lapso de 18 meses, ocurrieron un día jueves 16 y en comercios vinculados a los niños (un pelotero y un local de ropa). Además, las dos mujeres fueron estranguladas con el uso de algún elemento, sogas o pañuelos, y en los dos casos Recalde se llevó un monto de dinero menor.

En la vivienda del asesino la policía encontró las zapatillas que habría usado en ambas oportunidades y en su auto, una especie de “kit” para asesinar: una mochila con un cuchillo, cuerdas y guantes en su interior. Su sangre fue hallada en las paredes del pelotero y debajo de las uñas de Sandra, que se defendió de un feroz ataque. En el segundo caso, los forenses hallaron el mismo patrón genético en un rastro de saliva que el homicida dejó en la zona torácica de Paola.

Además, resaltó el cotejo de la huella hallada en el baño con las zapatillas Ultratech, número 42, marca Topper, que pertenecían al acusado.

Las pericias fueron encomendadas a la Policía Científica de Río Grande que, oportunamente, confirmó indubitablemente que las huellas halladas en ambas escenas del crimen se correspondían con el calzado descripto, secuestrado en la vivienda del asesino.

El informe de los peritos fueguinos resultó fundamental para solventar la acusación, y sostener la autoría del finalmente condenado. El detalle fue destacado por el canal de Noticias TN.

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