Starlink inició 2026 con cambios fuertes en Argentina: reordenó su esquema de precios para sumar usuarios y plantarse como rival directo de los servicios de fibra óptica en las grandes ciudades, sin dejar de apuntar al interior, donde su cobertura suele ser clave en zonas rurales.
La estrategia se concentra en bajar la barrera de entrada con un recorte en el costo del hardware. Hoy el Kit Estándar cuesta $374.999 e incluye antena, router Wi-Fi y cables para instalación fija; además, el envío ronda $24.400 en la mayoría de las localidades y, en centros urbanos, la entrega suele demorar menos de una semana.
El gran empuje del verano llega con el Starlink Mini, un equipo portátil que entra en una mochila, consume menos energía y bajó a $142.500, apuntando a turistas, profesionales nómades y emprendedores que necesitan conectividad en movimiento o en lugares sin infraestructura.
En cuanto a abonos, el Residencial Lite vale $38.000 por mes (datos ilimitados con menor prioridad en horas pico, con velocidades estimadas de 50 a 100 Mbps) y el Residencial Estándar cuesta $56.100 (mayor prioridad, velocidades que suelen superar 200 Mbps y menor latencia). También hay planes Itinerantes desde $63.000 (100 GB) y un Ilimitado de $87.500, mientras que las opciones corporativas arrancan en $62.000; la facturación ya se hace en pesos con medios de pago locales y sin contratos de permanencia.
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