La mirada desde el inicio de la cadena
FITA agrupa a unas 4.000 empresas y establecimientos distribuidos en distintas fases de la industria textil: hilandería, tejeduría, tintorería, acabado y confección de artículos como sábanas y toallas. No incluye, sin embargo, a los fabricantes de indumentaria o calzado.
Durante la reunión, el presidente de la Federación, Luis Tendlarz, fue claro al señalar que la apertura importadora no es el factor determinante de la crisis actual. “Hoy el 60% de la ropa vendida es importada. Pero en otros momentos también lo fue, y en algunos casos menos. No hay una invasión repentina”, subrayó.
Tendlarz es dueño de Algodonera del Valle, con plantas en Catamarca y Chubut, y comparte conducción en FITA con empresarios como Javier Chornik, dedicado a los tejidos de punto en Buenos Aires y San Luis, y Edgardo Tertzakián, propietario de hilanderías en Tucumán y La Rioja.
China, ayer y hoy
Para los representantes de FITA, la competencia internacional no es nueva. “En la época de Martínez de Hoz, importábamos de Japón. Luego llegaron los tigres asiáticos. Ahora, es China, Vietnam o Bangladesh. La producción asiática siempre estuvo presente en los mercados globales”, apuntó Tendlarz, quien definió a Shein como “la nueva ruta de la seda china”.
No obstante, aclaró que la pérdida de ventas en el país no se debe solo a la presión importadora, sino que responde a una baja generalizada del consumo, que atraviesa no solo al sector textil sino a toda la economía doméstica.
Desempleo y advertencias por la falta de políticas
Uno de los puntos más críticos del diagnóstico fue la pérdida de empleo: desde 2023 hasta hoy, según FITA, se perdieron 11.000 puestos registrados en la industria. Tendlarz fue categórico al señalar que “al Gobierno le falta una política industrial. Tal vez más adelante la tenga. Pero cuando la desocupación explote, algo van a tener que hacer”.
Aunque destacó que comparten los objetivos macroeconómicos del Ejecutivo, como la baja de la inflación, el dirigente textil dejó en claro que la estabilidad general no alcanza si no se atiende la economía real: “La macro define a un país. Pero la micro define a su gente”.
Conclusión: una industria dividida que necesita respuestas
La situación del sector textil expone una realidad más amplia: una misma crisis puede impactar de forma diferente según el lugar que se ocupe en la cadena productiva. Mientras algunos actores reclaman protección frente a las importaciones, otros apuntan a la urgencia de recuperar el consumo interno y generar condiciones para invertir y sostener el empleo.
Sin una estrategia industrial integral, el riesgo de mayor fragmentación —y mayor desempleo— permanece latente.
Compartinos tu opinión