La paradoja se explica por una excepción clave: el gobierno chino habilita a empresas y anunciantes locales a utilizar redes sociales occidentales exclusivamente con fines de comercio exterior. Este esquema permitió que firmas del gigante asiático se conviertan en actores centrales del negocio publicitario de Meta, que obtiene aproximadamente el 11% de sus ingresos globales de China.
En 2024, la empresa fundada por Mark Zuckerberg habría recaudado cerca de 18.000 millones de dólares en publicidad vinculada a anunciantes chinos. Dentro de ese universo se destacan gigantes del comercio electrónico como Shein y Temu, considerados los mayores anunciantes individuales de Facebook e Instagram a nivel mundial, con inversiones conjuntas que llegaron a promediar unos 17 millones de dólares diarios.
Sin embargo, parte de esos ingresos estuvo asociada a contenidos problemáticos. Archivos citados por Reuters señalan que entre los anuncios difundidos se detectaron estafas, juegos de azar ilegales, promoción de productos prohibidos y material inapropiado. A raíz de esta situación, Meta debió conformar un equipo específico de monitoreo antifraude enfocado en las operaciones provenientes de China.
El esquema comercial también aparece como un factor clave. La mayor parte de la publicidad china se canaliza a través de unas once grandes agencias locales que actúan como intermediarias. Estas, a su vez, subcontratan a agencias más pequeñas que gestionan carteras de anunciantes cambiantes, muchas veces sin contacto directo con Meta. Según exempleados y documentos internos, este sistema facilitó la circulación de anuncios irregulares.
El informe advierte además que la creación de cuentas publicitarias requiere escasa verificación, lo que habilita el uso de identidades falsas o robadas. A esto se suma el empleo de herramientas de inteligencia artificial para ocultar la identidad real de los anunciantes o falsificar documentación. En paralelo, las grandes agencias chinas reciben comisiones cercanas al 10% y cuentan con beneficios especiales, como la inclusión en “listas blancas” que retrasan la baja automática de anuncios que infringen las normas.
Ese margen de tolerancia permitió que muchos avisos sospechosos permanecieran activos el tiempo suficiente para alcanzar millones de visualizaciones. No obstante, Meta aseguró que logró reducir el peso de los anuncios problemáticos al 9% de los ingresos publicitarios provenientes de China.
En este contexto, especialistas en ciberseguridad alertan sobre el crecimiento de nuevas modalidades de estafa en redes sociales. De acuerdo con la consultora BTR Consulting, plataformas como Instagram, Tinder y LinkedIn concentran gran parte de los ataques de phishing, una técnica que busca robar datos personales mediante engaños cada vez más sofisticados.
Una de las estrategias más frecuentes es la creación de perfiles falsos con nombres casi idénticos a los de cuentas reales, especialmente aquellas que realizan sorteos o prestan servicios populares. A partir de esa suplantación, los estafadores contactan a seguidores o cuentas cercanas con el objetivo de obtener información sensible y acceder a datos privados.
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