Se trata del Banco Provincia y el Banco Credicoop, que lanzaron líneas de financiamiento con cuotas que no se actualizan directamente por inflación, lo que generó un fuerte interés entre quienes buscan acceder a la casa propia.
Cómo son los créditos sin UVA
A diferencia de los préstamos tradicionales ajustados por UVA, estas líneas funcionan con tasas variables. En el caso del Banco Provincia, la tasa inicial ronda el 39%, calculada en base a plazos fijos más un margen adicional.
El monto máximo puede alcanzar el equivalente en pesos a 250 mil dólares, con plazos de hasta 20 años. Sin embargo, especialistas advierten que las cuotas iniciales son más altas en comparación con los créditos ajustados por inflación, lo que puede limitar el acceso.
Por su parte, el Banco Credicoop ofrece préstamos de hasta 200 millones de pesos, también con tasa variable, que se ajusta periódicamente según indicadores del sistema financiero. En este caso, la financiación puede cubrir hasta el 70% del valor de la vivienda para primera propiedad.
Condiciones y requisitos
Para acceder a estas líneas, los bancos exigen ingresos comprobables, ya sea en relación de dependencia, como autónomos o monotributistas. Además, se establece una relación cuota-ingreso que no puede superar entre el 25% y el 40% de los ingresos, según la entidad.
En algunos casos, se permite sumar ingresos con un cónyuge o codeudor para alcanzar los requisitos mínimos.
El regreso del crédito hipotecario
El año 2025 marcó el retorno del financiamiento para vivienda en el país, con alrededor de 44.000 créditos otorgados y un volumen cercano a los 3.300 millones de dólares, el mejor registro desde 2018.
Sin embargo, la aceleración inflacionaria generó incertidumbre en el mercado, lo que llevó a la aparición de estas nuevas alternativas sin UVA.
Nuevas opciones y desafíos
En paralelo, también surgieron líneas con subsidios estatales, como la anunciada por la Ciudad de Buenos Aires a través del Banco Ciudad, que combina UVA con una tasa adicional reducida.
El escenario actual muestra un mercado en transición, con distintas alternativas de financiamiento que buscan adaptarse a la situación económica del país y ampliar el acceso a la vivienda, aunque todavía con desafíos en términos de costos y accesibilidad.
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