En la séptima jornada del juicio, la querella desarrolló su alegato final y sostuvo que el crimen de Alexis Baciocchi fue una acción planificada, ejecutada con plena conciencia y con agravantes que según remarcaron quedaron acreditados a lo largo de todo el debate.
Las abogadas Sandra Arena, y Erica Soto centraron su exposición en descartar la hipótesis de inimputabilidad, afirmando que Florencia Mancilla comprendía la criminalidad de sus actos y podía dirigir su conducta, incluso teniendo en cuenta los informes psicológicos y psiquiátricos analizados durante el juicio.
En ese sentido, fueron categóricas al cuestionar la supuesta disociación, señalando que “la disociación no puede venir desde una planificación”, y que no es compatible con una secuencia sostenida de decisiones previas al hecho.
Durante el alegato, remarcaron que la imputada habría llegado al lugar con elementos preparados para concretar el ataque, lo que a su criterio demuestra una clara intención de matar y no una reacción espontánea frente a una situación puntual.
También sostuvieron que el ataque se produjo en un contexto de confianza, ya que Alexis acudió al encuentro tras un pedido de ayuda, situación que fue aprovechada para colocarlo en un estado de indefensión, elemento que indicaron configura la alevosía.
Otro de los puntos centrales fue el ensañamiento. La querella describió una secuencia en la que la víctima permaneció agonizando durante varios minutos, mientras continuaban las agresiones, lo que implicó no solo un daño físico extremo, sino también un sufrimiento psicológico.
En esa línea, hicieron referencia a los audios incorporados al juicio, señalando que “se lo escucha agonizar”, y que incluso en ese contexto la agresión continuó, lo que refuerza según sostuvieron la existencia de ensañamiento.
A lo largo de su exposición, las abogadas afirmaron que “la planificación del crimen está acreditada” y que la imputada tuvo el control total de la situación, actuando con conocimiento y voluntad de producir el resultado.
En ese marco, sostuvieron: “esta querella ha logrado demostrar más allá de toda duda razonable que la conducta de Florencia Mancilla no fue una participación secundaria ni un acto condicionado, sino una ejecución directa y planificada”.
Por ello, solicitaron al tribunal que se la condene como autora material del delito de homicidio agravado por alevosía y ensañamiento, y pidieron la pena de prisión perpetua, remarcando que “esta querella no encuentra atenuantes que permitan apartarse del máximo rigor legal”.
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