El Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte condenó a un hombre de 30 años a 15 años de prisión por múltiples delitos de abuso sexual y corrupción de menores cometidos contra tres niñas de su entorno familiar en la ciudad de Tolhuin.
Durante el juicio, la fiscal Mariel Zárate había solicitado una pena de 25 años de prisión. Finalmente, el tribunal resolvió condenar al imputado por distintos hechos de abuso sexual agravado, abuso sexual con acceso carnal, exhibiciones obscenas y promoción de la corrupción de menores, todos agravados por el vínculo, la guarda y la convivencia preexistente con las víctimas.
Según se detalló durante el debate oral, dos de las niñas habían sido adoptadas por integración por parte del acusado, mientras que la tercera era hija biológica.
Tras conocerse el veredicto, la fiscal Mariel Zárate manifestó su conformidad con el fallo y destacó que el tribunal reconoció los hechos investigados. “Estoy satisfecha porque se han reconocido los delitos por los que este Ministerio Público requirió la causa juicio, más allá de la diferencia en la pena que se había solicitado. Pero sí se pudo comprobar y así fue la condena del Tribunal de Juicio respecto a todos los hechos que habíamos imputado”, expresó.
La funcionaria judicial confirmó además que el vínculo familiar existía también con las niñas adoptadas. “Sí, había una hija, dos hijas en particular, que habían sido adoptadas por integración. Así que tienen el vínculo con el imputado de todas formas”, indicó.
Durante la entrevista posterior al fallo, Zárate remarcó el profundo impacto que este tipo de hechos genera dentro del núcleo familiar. “Y es muy complejo. Son daños que generan una ruptura en la familia. Es un vínculo muy particular con quien es imputado. Va a ser un trabajo largo de la familia para que las víctimas puedan sobrellevar todo esto”, sostuvo.
Uno de los aspectos destacados de la causa fue que las denuncias no surgieron inicialmente por parte de las menores, sino a partir de la intervención de adultos y profesionales que detectaron señales de alerta.
En ese sentido, la fiscal explicó que “una de las denuncias respecto a una de las víctimas la hizo su mamá al tomar conocimiento por parte de una de las víctimas. Otra denuncia la hizo personal del gabinete de la escuela que concurría una de las víctimas más chiquititas”.
Además, detalló que durante la investigación las tres niñas pudieron declarar y relatar las situaciones sufridas. “Y en el marco de la investigación, declararon las tres niñas y las tres pudieron dar a conocer hechos que las damnificaban”, afirmó.
Zárate también destacó la rápida actuación institucional una vez detectados los indicios. “Sí, totalmente. En el momento de tomar conocimiento por parte de la niña radicaron las actuaciones inmediatamente. Se puso en marcha el protocolo que tienen los establecimientos educativos donde se citó a la mamá”, señaló.
Finalmente, confirmó que el imputado no expresó arrepentimiento durante sus últimas palabras antes de conocerse la sentencia. “No, no quiso referir nada al respecto”, concluyó.
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