La lucha por cuidar a los pingüinos del plástico en Tierra del Fuego

viernes, 22 de mayo de 2020 06:30
viernes, 22 de mayo de 2020 06:30

Un grupo de biólogos del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) se dedica a ayudar a los pingüinos en Tierra del Fuego, con el objetivo de protegerlos de la amenaza de los plásticos, que muchas veces los animales ingieren por error ante la falta de alimento. De acuerdo a los especialistas, el 90 por ciento de sus nidos tienen plástico. 

La tarea que llevan adelante bajo la coordinación de Andrea Raya Rey se lleva a cabo en las siete colonias de pingüinos de la provincia más austral de la Argentina, para generar conciencia sobre la protección del hábitat local. El Cadic trabaja  junto a la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur (UNTF), la iniciativa ciudadana "A Limpiar Ushuaia” y el operador turístico local Rumbo Norte.

Pese a ser el punto más autral de la Argentina y el continente, se nota el impacto de la intervención humana. Los nidos de los pingüinos sufren la contaminación que producen los residuos plásticos. Los animales los comen y aparecen en sus estómagos y en los excrementos. A esto se suma que en los últimos años aumentó la temperatura del Atlántico Sur, lo que empujó a los pingüinos adultos a salir a buscar alimento durante períodos más largos de tiempo, dejando expuestas a sus crías.

Raya Rey lleva más de 20 años estudiando al pingüino fueguino, llamado Pingüino de Magallanes por el descubridor del estrecho. Ante la Deutsche Welle graficó que en la colonia de Isla Martillo hay 5 mil parejas de pingüinos y 47 parejas de pingüinos papúas, algo que se consolidó en los 70. "La colonia fue creciendo desde entonces", explicó.

La investigadora precisó que el pingüino penacho amarillo es uno de los más amenazados por el cambio climático. "Consume presas muy pequeñas, como larvas, que son las más suceptibles a los cambios de temperatura en el mar, y a largo plazo eso puede llevar a la disminución de las poblaciones, por tener una dieta de menor calidad".

Con su equipo, Raya Rey instaló sensores de monitoreo automático para leer chips instalados bajo la piel de varios especímenes, a fin de poder controlar sus movimientos. Los pingüinos de Magallanes serían capaces de nadar hasta Uruguay o Brasil, uno 4 mil kilómetros.

"Los pingüinos son centinelas del océano, dependen de lo que le pasa al mar", afirma Raya Rey. "El 90 por ciento de los nidos tienen plástico" afirma la investiadora, que atribuye a los vientos por la contaminación. La costa de Ushuahia llegó a tal nivel, que los vecinos se organizaron para limpiarla. "Los residuos uno cree que van al relleno sanitario, peor hay mucho perro suelto y aves que pican las bolsas. Además Nos acostumbramos a dejar labasura en la costa: la basura va al mar cuando se derrite la nieve", contó Maia Muriel, del grupo "A Limpiar Ushuaia", respecto de una ciudad donde el viento y las corrientes marinas expanden la contaminación. 

Tampoco  es menor el impacto en el ecosistema de los 500 mil turistas que pasan por año por la ciudad. "Empezamos a ver prácticas que no nos parecían adecuadas, como el acercamiento de las embarcaciones y el uso de parlantes en islas con fauna", detalló Sabrina Kizman, de Compromiso Onashaga, un grupo de operadores turísticos que coordina Raya Rey y que funciona desde 2005.

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