La educación argentina logró ampliar la cantidad de alumnos que permanecen dentro del sistema y completan sus estudios, pero ese avance no tuvo un correlato equivalente en los niveles de aprendizaje. Datos relevados por Argentinos por la Educación muestran que apenas la mitad de los estudiantes consigue terminar la primaria en el tiempo previsto y alcanzando, al mismo tiempo, los conocimientos esperados.
Uno de los indicadores más preocupantes aparece en sexto grado. Solo el 54% de los alumnos obtiene resultados satisfactorios o avanzados simultáneamente en Lengua y Matemáticas. Si se observan las materias por separado, el 79% alcanza los niveles esperados en Lengua, mientras que en Matemáticas la proporción desciende al 58%.
Martín Nistal, director del Observatorio Argentinos por la Educación, destacó que uno de los principales avances de las últimas décadas fue la incorporación y permanencia de más chicos y jóvenes dentro del sistema. Actualmente, cerca del 75% de las personas de entre 19 y 24 años terminó la escuela secundaria, alrededor de diez puntos porcentuales más que una década atrás. Sin embargo, advirtió que “la política educativa se centró en sumar estudiantes al sistema”, sin conseguir mejoras equivalentes en los conocimientos adquiridos.
La comparación internacional también refleja dificultades. Argentina, que en 1997 se ubicaba segunda en América Latina en Lectura para estudiantes de tercer grado dentro de las evaluaciones de la UNESCO, cayó hasta el décimo lugar en la medición más reciente. Incluso entre los sectores de mayores ingresos los resultados permanecen por debajo de otros países: el desempeño en Matemáticas del 10% más rico de la Argentina resulta comparable con el del 20% de menores recursos de España.
A este escenario se suma el ausentismo. En jurisdicciones como Buenos Aires y Mendoza, los estudiantes pierden en promedio más de 30 días de clases por año. Las inasistencias docentes y las interrupciones vinculadas con diferentes problemas de funcionamiento escolar también reducen el tiempo efectivo de enseñanza. Según Nistal, la falta de registros completos y actualizados sobre asistencia dificulta detectar rápidamente estas situaciones y aplicar políticas específicas.
Otro aspecto señalado es la reducción de la repitencia. Durante los últimos años distintas jurisdicciones flexibilizaron mecanismos de promoción para evitar que los alumnos repitan, pero la disminución de ese indicador no estuvo acompañada por una mejora generalizada en los aprendizajes. De esta manera, más estudiantes avanzan dentro del sistema educativo aunque una parte significativa lo hace sin dominar contenidos considerados fundamentales.
Las desigualdades sociales continúan teniendo una fuerte incidencia. Aproximadamente tres de cada cuatro alumnos asisten a establecimientos estatales, mientras que el resto concurre al sector privado, donde muchas instituciones reciben aportes públicos. Si bien existen diferencias de rendimiento entre ambos sistemas, especialistas advierten que una parte importante se encuentra vinculada con las condiciones socioeconómicas y educativas de los hogares.
Para los especialistas, el desafío pasa ahora por complementar la inclusión con una política enfocada en recuperar aprendizajes. Mejorar los sistemas de información, detectar tempranamente el ausentismo, fortalecer la alfabetización y aprovechar mejor las horas efectivas dentro del aula aparecen entre las principales medidas necesarias para revertir un problema que atraviesa tanto a la escuela primaria como a la secundaria.
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