Los primeros indicadores de la economía real en 2026 muestran que la recuperación aún no logra consolidarse. Pese a la relativa calma cambiaria y a una incipiente baja de las tasas de interés, el consumo continúa mostrando señales de estancamiento y el crédito bancario a las familias no logra traccionar la actividad.
Los registros correspondientes a diciembre reflejan un escenario frágil. La recaudación impositiva cayó 3,1% interanual en términos reales, un dato que vuelve a poner en evidencia las dificultades para reactivar el mercado interno. En particular, el IVA neto exhibió un retroceso real del 7,3%, consistente con un nivel de ventas que no logra recomponerse en los comercios.
Este contexto se ve agravado por el comportamiento del crédito. Según datos del Banco Central citados en informes privados, el financiamiento al consumo volvió a mostrar una contracción real en diciembre respecto de noviembre. La baja fue impulsada principalmente por los préstamos personales, que registraron una caída más marcada, mientras que el leve repunte en el uso de tarjetas no alcanzó para revertir la tendencia.
El deterioro en los niveles de mora aparece como uno de los principales factores detrás de esta dinámica. A lo largo de 2025 se observó un incremento sostenido en los incumplimientos, lo que llevó a las entidades financieras a adoptar políticas más restrictivas en el otorgamiento de préstamos. En algunos bancos de primera línea, la irregularidad en créditos personales ya supera los dos dígitos.
En este marco, las entidades comenzaron a ofrecer condiciones más favorables solo a segmentos específicos, como clientes con cuentas sueldo o buen historial crediticio. Sin embargo, estas mejoras todavía tienen un impacto acotado sobre el conjunto del sistema.
De cara a las próximas semanas, varios bancos se preparan para lanzar nuevas líneas de financiamiento al consumo con tasas más bajas. La expectativa se apoya en el descenso del riesgo país y en un abaratamiento del fondeo, además de la posibilidad de que el Gobierno flexibilice algunas regulaciones que hoy encarecen el crédito.
Mientras tanto, otros sectores clave continúan sin mostrar señales claras de recuperación. La construcción sigue siendo uno de los rubros más golpeados, con niveles de actividad muy por debajo de los registrados a fines de 2023, una fuerte pérdida de empleo formal y nuevas caídas en los despachos de cemento al mercado interno.
En paralelo, el ordenamiento macroeconómico aparece condicionado por la evolución de las reservas del Banco Central y la capacidad de afrontar los próximos compromisos de deuda en moneda extranjera, factores que siguen siendo determinantes para la estabilidad financiera y las expectativas del mercado.
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