El Gobierno nacional avanzó con un nuevo programa de retiro voluntario destinado a trabajadores del INTA, en el marco del proceso de reducción del Estado impulsado por la gestión de Javier Milei. La medida busca disminuir en un 20% la planta del organismo, que actualmente cuenta con cerca de 5.900 empleados.
La iniciativa fue oficializada mediante la resolución 144/2026 y estará vigente hasta el 31 de mayo, aunque el organismo podrá extenderla por única vez durante otros 15 días. El régimen alcanza únicamente al personal permanente comprendido dentro de la administración pública nacional.
Como parte de la estrategia para incentivar las adhesiones, el propio Instituto difundió un “simulador de cálculo” para que cada trabajador pueda estimar cuánto dinero recibiría en caso de aceptar el retiro.
El esquema contempla una gratificación extraordinaria equivalente a un salario y medio bruto por cada año trabajado o fracción superior a tres meses. Para definir el monto, se tomará como base el sueldo liquidado en enero de 2026 y la antigüedad reconocida hasta marzo de este año. Además, se incorporó un incremento salarial acumulado del 10,30%.
La propuesta también establece límites según la edad de los empleados. Quienes tengan hasta 60 años no tendrán tope en la compensación, mientras que entre los 61 y 63 años se fijó un máximo de 24 salarios brutos. Para trabajadores de 64 años o más, el límite será de 12 haberes.
El nuevo plan aparece luego de varios intentos del Gobierno por reducir la estructura del organismo. Durante 2024 ya se había implementado un retiro voluntario que consiguió alrededor de 300 adhesiones sobre una planta superior a los 6.000 trabajadores.
Posteriormente, la administración nacional intentó avanzar con despidos, aunque parte de esas medidas quedaron frenadas por decisiones judiciales. En paralelo, el proceso de reestructuración continuó este año con el cierre de dependencias en distintas provincias, en línea con el ajuste impulsado sobre organismos públicos nacionales.
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