El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) volvió a poner el foco en la niñez: el 45,4% de las personas de 0 a 14 años viven en hogares por debajo de la línea de pobreza. Aunque el dato muestra una mejora respecto del semestre previo, el nivel continúa siendo muy alto.
Primero, cómo se mide: el organismo calcula la pobreza según la capacidad de los hogares de cubrir la Canasta Básica Total (CBT) con sus ingresos; y la indigencia, según si alcanzan o no la Canasta Básica Alimentaria (CBA). El relevamiento comprende 31 aglomerados urbanos del país.
En la comparación semestral, la pobreza infantil bajó 6,5 puntos porcentuales: había sido 51,9% y ahora se ubica en 45,4%. Esa reducción se explica, en parte, por el mayor ritmo de crecimiento de los ingresos frente al costo de las canastas.
Por tramos etarios, el panorama más complejo se observa entre los 12 y 17 años, donde la pobreza alcanza al 40,4%. Luego aparecen los niños de 6 a 11 años (38,6%) y los de hasta 5 años (21,1%). Entre los adultos de 30 a 64 años, la incidencia es del 27,7%, mientras que en la población de 65 años y más se ubica en 10,8%.
El informe detalla que, en promedio, el ingreso total familiar aumentó 26,3% en el semestre, por encima del incremento de las canastas regionales: 13,2% en la CBA y 12,3% en la CBT. Esa brecha favoreció una baja tanto de la pobreza como de la indigencia respecto del período anterior.
De todos modos, la distancia entre lo que ganan los hogares pobres y lo que necesitan para cubrir la CBT no se redujo: el ingreso familiar promedio en ese segmento fue de $671.492, frente a una CBT promedio de $1.065.691, una brecha que se mantuvo similar a la del segundo semestre de 2024.
El mapa regional también muestra contrastes: las mayores incidencias de pobreza se registraron en el Noreste (NEA), con 39,0%, y en Cuyo, con 33,8%. En el otro extremo, la Patagonia marcó 27,0% y la región Pampeana, 30,5%.
Los datos señalan una mejora estadística pero sostienen el alerta: aun con ingresos que corren por delante del costo de las canastas, una porción muy significativa de niñas, niños y adolescentes continúa sin alcanzar los bienes y servicios básicos.
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