El último relevamiento del INDEC sobre la canasta de crianza volvió a encender las alarmas: en agosto de 2025, criar a un niño de 6 a 12 años demandó $542.183 al mes. El cálculo integra no solo el gasto en bienes y servicios, sino también el valor económico del tiempo de cuidado. En paralelo, UNICEF recuerda un problema estructural: el 68% de las cuotas alimentarias no se paga.
La canasta se compone de dos bloques. Por un lado, alimentos, indumentaria, transporte y otros bienes y servicios; por el otro, la valoración del cuidado según parámetros oficiales. Ese enfoque busca dimensionar tanto los costos materiales como las horas que requiere la crianza, especialmente en hogares sin corresponsabilidad efectiva.
Los montos por edades muestran realidades muy diferentes:
- Menores de 1 año: $432.161 en total ($131.480 bienes y servicios + $300.681 cuidado).
- 1 a 3 años: $513.406 ($169.771 + $343.635).
- 4 y 5 años: $430.996 ($216.224 + $214.772).
- 6 a 12 años: $542.183 ($268.227 + $273.956).
La provincia de Buenos Aires trabaja ahora en una versión ampliada que extienda el cálculo hasta los 18 años e incluya una calculadora para sumar hijos de distintas edades. El objetivo: que en los procesos judiciales exista un piso objetivo para fijar montos.
Cuando el aporte no llega, aparecen las herramientas de presión. Cartabia enumera el registro de deudores —con criterios que varían según la jurisdicción— y medidas administrativas que complican la vida financiera: no acceder a tarjetas, créditos, licencias de conducir, habilitaciones comerciales o cargos públicos. En Buenos Aires, desde 2024 la inscripción puede darse desde el primer incumplimiento de los alimentos provisorios.
El Código Civil y Comercial (artículo 553) habilita, además, medidas creativas y razonables para compeler el pago. Hubo casos resonantes: restricciones para ingresar a estadios o recitales, prohibición de salida del país, bloqueos para abrir cuentas en redes sociales, inclusión en Veraz, avisos públicos en colegios profesionales e incluso sumar la cuota alimentaria a la factura de energía con riesgo de corte por falta de pago.
Detrás de estas estadísticas aparece un patrón conocido: la feminización e infantilización de la pobreza. En hogares monoparentales, muchas mujeres se endeudan para cubrir gastos cotidianos mientras esperan una obligación que, demasiadas veces, no se cumple.
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