Dos científicos del CONICET con base en Tierra del Fuego integraron una ambiciosa campaña científica internacional que logró circunnavegar el continente antártico con fines de investigación ambiental y biológica.
Se trata de Sebastián Poljak y Lu Chiberry, especialistas en genética del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), quienes participaron de la Expedición Internacional de Circunnavegación Costera Antártica, una travesía de 70 días que bordeó completamente el litoral antártico a bordo de un rompehielos oceanográfico.
El trabajo de los investigadores estuvo centrado en el análisis de la biodiversidad marina mediante ADN ambiental, una técnica innovadora que permite detectar organismos a partir del material genético que dejan en el agua o en los sedimentos, sin necesidad de capturarlos. A lo largo del recorrido se tomaron 180 muestras de agua y 32 de sedimentos, recolectadas en distintos puntos y profundidades.
Este material será utilizado para aplicar metabarcoding, un método de secuenciación masiva que posibilita identificar simultáneamente múltiples especies presentes en una muestra. La herramienta resulta clave para detectar organismos difíciles de observar, como especies microscópicas, raras o crípticas, y para reconstruir la composición de las comunidades biológicas.
Uno de los principales objetivos del estudio es comprender cómo se conectan los ecosistemas antárticos con las regiones subantárticas, incluyendo zonas de alto valor ecológico del extremo sur como el canal Beagle y áreas marinas protegidas del Atlántico Sur.
Las tareas científicas comenzaron a bordo del buque, donde las muestras fueron filtradas y preservadas a bajas temperaturas. Luego, ya en laboratorios del CADIC, se avanzó con la extracción del material genético. Parte del procesamiento posterior se realizó en España, en colaboración con la Universidad de Barcelona, donde se generaron bibliotecas genómicas y se efectuó la secuenciación de última generación.
Actualmente, los datos obtenidos se encuentran en etapa de análisis bioinformático, un proceso que permitirá elaborar un mapa detallado de la biodiversidad costera antártica y aportar información estratégica para la conservación de ambientes extremos, en un contexto global de cambio climático.
La expedición fue organizada por la Universidad Federal de Río Grande do Sul (Brasil) y financiada por la Fundación Albedo para la Criosfera (Francia). Participaron más de 50 investigadores de 24 instituciones de distintos países, desarrollando en simultáneo estudios biológicos, glaciológicos, oceanográficos, meteorológicos y paleoclimáticos.
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