Un cruce llamativo se dio al aire en LN+ durante una entrevista a Claudia Fernández, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Ushuaia y también vice de la CAME, mientras el programa analizaba el escenario industrial fueguino tras la entrada en vigencia del decreto 333/25, que la semana pasada llevó a cero los aranceles de importación de celulares.
En ese contexto, y ante una mesa de periodistas encabezada por Roberto Funes Ugarte (“Robertito”), la dirigente empresaria pidió la palabra para corregir una expresión habitual desde Buenos Aires que, según remarcó, “duele” en la provincia: “Quiero hacerte una aclaración… cuando se dice ‘las ensambladoras’. Nosotros tenemos fábricas en Tierra del Fuego. En Tierra del Fuego se fabrica”, lanzó con firmeza.
La frase descolocó por un momento al conductor, que respondió con un breve “bueno”, y la charla continuó con Fernández ampliando su mirada sobre los costos y condiciones del régimen: insistió en que, para entender los precios y la competitividad, es clave considerar la logística y la formación del costo de producir en la isla, aun cuando resulte más caro que en el continente.
Como ejemplo, recordó un episodio de la pandemia: sostuvo que, cuando faltaban equipos y el país no los producía, en poco tiempo se logró fabricar y entregar respiradores, señalando ese antecedente como muestra de capacidad industrial y respuesta rápida.
Más adelante, ante una consulta del panel sobre presuntas “amenazas” gremiales por el nuevo escenario, Fernández planteó que las empresas ya habían asumido compromisos en instancias previas de reducción arancelaria, especialmente el sostenimiento del empleo. De todos modos, reconoció que hoy predomina la preocupación y la incertidumbre sobre lo que viene: “Hay preocupación, saber qué va a pasar”, admitió.
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