El sector textil argentino enfrenta uno de sus momentos más delicados en décadas. La creciente llegada de prendas importadas —en su mayoría provenientes de China— está generando un impacto directo en fábricas, talleres y comercios que sostienen a más de 500.000 trabajadores en todo el país.
Un mercado cada vez más desplazado por productos del exterior
La Fundación Pro Tejer advierte que la combinación de desregulación comercial, controles aduaneros debilitados y el uso masivo de envíos puerta a puerta generó un escenario excepcional: siete de cada diez prendas que ingresan al país son de origen chino. Según la entidad, el crecimiento del régimen de courier y la falta de fiscalización consolidaron un dominio que nunca antes se había observado.La situación se agrava porque una parte significativa de estas importaciones llega sin certificaciones, sin etiquetas, sin trazabilidad y sin valores de referencia, lo que implica que muchos productos evaden impuestos y normas básicas de calidad. Esa estructura de costos es imposible de igualar para los fabricantes nacionales.
Caída de la producción y cierre de establecimientos
El deterioro no se expresa solo en la pérdida de mercado. Los indicadores productivos ratifican el desplome del sector: de acuerdo con el INDEC, en octubre la producción textil registró una baja del 24% interanual, la caída más pronunciada del mes dentro de la industria manufacturera. El rubro de prendas de vestir, cuero y calzado también retrocedió de manera significativa, con una disminución del 15,1%.En paralelo, las importaciones de origen chino crecieron con fuerza. Entre enero de 2024 y octubre de 2025, el aumento fue del 109%, muy por encima del promedio general del 89%. Los porcentajes por categoría muestran el alcance del fenómeno:
- Tejidos de punto: 94% del total importado.
- Indumentaria terminada: 71%.
- Confecciones diversas: 68%.
La pérdida de herramientas regulatorias
Para Pro Tejer, la crisis también es consecuencia de la eliminación de instrumentos que antes garantizaban competencia justa. Entre las normas flexibilizadas o suprimidas se encuentran:
- Declaración jurada de composición.
- Valores criterio de importación.
- Controles de etiquetado y talles.
- Normas antidumping.
- Reglas sobre sustancias prohibidas.
El courier y el avance de las plataformas globales
Otro de los factores que modificó el escenario es la expansión de plataformas como Shein, AliExpress y Temu, que envían pedidos directamente a consumidores argentinos. Gracias al régimen puerta a puerta, muchos de estos envíos ingresan sin aranceles y sin controles estrictos, pese a representar volúmenes comerciales. Pro Tejer señala además que los subsidios del Estado chino a envíos internacionales, como ePacket, reducen costos logísticos y permiten precios que compiten incluso con las materias primas locales.
Mientras tanto, el mundo endurece reglas
El contraste internacional es notable. Mientras Argentina flexibiliza, varios países avanzan con regulaciones más estrictas frente al modelo de moda ultrarrápida:
- Francia implementará desde 2026 un ecoimpuesto por prenda y exigirá un eco-score ambiental, además de prohibir publicidad de fast fashion extremo.
- La Unión Europea estudia suprimir la exención impositiva para envíos de bajo valor y crear nuevos sistemas de vigilancia.
- Estados Unidos eliminó la exención de minimis, obligando a que todos los envíos paguen aranceles y pasen controles aduaneros.
- México aplica desde agosto un impuesto del 33,5% a envíos de plataformas de países sin acuerdo comercial, sumado a nuevas obligaciones fiscales.
Compartinos tu opinión