El Congreso comenzó a debatir un proyecto que busca regular de manera específica a quienes generan sus ingresos a través de internet: conductores y repartidores de aplicaciones, freelancers que trabajan para el exterior, creadores de contenido, programadores, docentes virtuales, diseñadores y todo tipo de prestadores de servicios digitales. La propuesta crea el llamado Monotributo Digital Autónomo, una subcategoría dentro del Monotributo pensada exclusivamente para la economía digital.
La iniciativa fue presentada en la Cámara de Diputados por la legisladora mendocina Lourdes Arrieta (monobloque Fuerzas del Cielo) y apunta a cubrir un vacío que se viene arrastrando hace años: el de miles de trabajadores que hoy facturan a través de apps, webs o plataformas del exterior, pero que no encajan del todo en los esquemas impositivos tradicionales y terminan moviéndose entre la informalidad y la falta de cobertura previsional.
¿Quiénes serían considerados trabajadores digitales autónomos?
El proyecto define como “trabajador digital autónomo” a toda persona física con residencia fiscal en Argentina que preste servicios o comercialice bienes intangibles por medio de plataformas, redes sociales, sitios web o entornos digitales propios, sin relación de dependencia.Dentro de este universo se incluyen:
- Plataformas de intermediación: quienes usan apps que conectan servicios con usuarios, como transporte, reparto de mercadería o tareas a demanda.
- Aplicaciones o entornos propios: quienes generan ingresos a través de tiendas virtuales, webs personales, redes sociales o sistemas digitales de su propiedad, sin intermediarios.
- Teletrabajo y trabajo remoto independiente: profesionales que realizan tareas digitales a distancia sin ser empleados formales de una empresa.
- Creación de contenidos y servicios digitales: productores audiovisuales, diseñadores, programadores, docentes online, especialistas en marketing digital, streamers y otros perfiles similares.
- Exportación de servicios digitales: freelancers que facturan al exterior en modo autónomo y perciben pagos en moneda local o extranjera.
Además, se establece de manera explícita que el Monotributo Digital podrá coexistir con otras actividades económicas, en tanto esas otras tareas tampoco impliquen relación de dependencia.
Obligaciones para quienes se inscriban en el Monotributo Digital
Al tratarse de un régimen simplificado, el esquema mantiene una serie de obligaciones similares al Monotributo tradicional, pero adaptadas al entorno online. Entre los compromisos principales se destacan:
- Emitir factura electrónica por cada operación realizada.
- Aportar al sistema previsional según la categoría que se le asigne al contribuyente.
- Mantener el CUIT activo y con domicilio fiscal declarado en Argentina.
Derechos y garantías específicas para el trabajo digital
Uno de los aspectos más innovadores del texto es el reconocimiento explícito de derechos vinculados al trabajo en entornos digitales. Entre ellos figuran:
- Autonomía horaria y libertad para elegir en qué plataformas trabajar o con qué clientes vincularse.
- Acceso a cobertura previsional y de salud, al incorporarse formalmente al sistema.
- Protección relativa a la transparencia algorítmica, que apunta directamente al funcionamiento de las plataformas.
- Los criterios que utilizan para asignar viajes, pedidos o tareas.
- Los sistemas de calificación y evaluación del desempeño.
- La forma en que se determinan las remuneraciones.
- Las políticas para suspender o dar de baja una cuenta.
- Los términos y condiciones del servicio, con lenguaje comprensible y actualizado.
Una respuesta a la expansión de la economía digital
La exposición de motivos del proyecto subraya que la posglobalización y el avance tecnológico empujaron a miles de argentinos –en especial jóvenes– a obtener ingresos mediante trabajos virtuales. Sin embargo, la legislación fiscal no evolucionó al mismo ritmo y dejó a este sector en un terreno difuso: sin formalidad plena, sin historial fiscal y con dificultades para acceder a crédito, cobertura social o herramientas bancarias.El Monotributo Digital Autónomo busca justamente cubrir ese hueco: integrarlos al sistema tributario con un esquema que refleje la realidad de su trabajo, sin exigir estructuras pensadas para modelos laborales tradicionales. La discusión ahora quedará en manos del Congreso, que deberá definir si le da luz verde a un régimen que podría cambiar la forma en que tributan miles de trabajadores digitales en el país.
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