La respuesta revela mucho más que una preferencia digital: muestra cómo los argentinos están aprendiendo a vivir en un ajuste continuo.
Lo que hay detrás de "cobrar por billetera"
Cuando miramos los porcentajes de apertura a cobrar por billetera, no estamos leyendo solo comodidad tecnológica. Estamos leyendo cómo se vive la economía todos los días. Según datos propios de D’Alessio IROL:
- 26% aceptaría cobrar indistintamente en banco o billetera
- 15% lo haría bajo ciertas condiciones (poder mover el dinero fácilmente o recibir beneficios concretos como menores costos, rendimientos o promociones).
- 37% sigue prefiriendo cobrar exclusivamente en una cuenta bancaria tradicional
- 9% dice "no por ahora, pero podría evaluarlo más adelante"
¿Por qué ocurre esto?
La sociedad lleva tiempo conviviendo con un ajuste que dejó de ser episódico para volverse permanente. Las personas ya no esperan "volver a como estaban antes". Se están reentrenando para administrar la escasez: comparan precios, planifican al día, priorizan gastos y buscan que cada peso rinda más.
En ese contexto, la relación con el dinero cambia: cada decisión pesa más y cada pérdida duele más. Allí es donde las billeteras empiezan a cobrar otro sentido.
País mejor, bolsillo peor: el motor emocional de las billeteras
Los datos de D’Alessio IROL muestran una brecha clara entre la macro y la vida cotidiana:
- 41% cree que al país le está yendo mejor
- Pero 66% siente que su propia situación económica está peor
Aquí aparece el rol del rendimiento diario de las billeteras. No se vive como una inversión sofisticada, sino como una compensación práctica y simbólica al ajuste:
- Práctica: el dinero rinde mientras está disponible para pagar
- Psicológica: reduce la sensación de pérdida permanente frente a precios que suben
- Relacional: hace que la billetera se perciba como aliada del usuario, no solo como canal de pago
Banco como refugio, billetera como movimiento
Los datos permiten una lectura nítida de roles:
- El banco simboliza protección y estabilidad.
- La billetera simboliza liquidez, rendimiento y control cotidiano.
En cambio, el 26% que acepta indistintamente y el 15% condicionado reflejan una adaptación pragmática al ajuste: quieren flexibilidad, velocidad y que el dinero "trabaje".
Quiénes abren más la puerta a la billetera
Los datos de D’Alessio IROL muestran diferencias claras:
1. Por edad:
- Entre menores de 34 años, 31% acepta cobrar indistintamente en billetera o banco
- Entre mayores de 55, 48% prefiere seguir cobrando en banco
2. Por nivel socioeconómico:
- En nivel alto, 30% acepta cobrar indistintamente.
- En nivel medio, 27%.
- En nivel bajo, 22%.
3. Por territorio
- CABA lidera la apertura a las billeteras.
- En GBA y PBA pesa más la cercanía física y la atención presencial del banco
Cuando la promoción sostiene la relación con todos los medios de pago (y muestra su fragilidad)
Otro dato clave del Estudio de Medios de Pago ® 2026 D’Alessio IROL refuerza el diagnóstico:
- 47% dejaría de usar cualquier medio de pago si no tuviera promociones
La tecnología ya cumplió su parte:
- 95% da por sentada la facilidad de uso.
- 81% dice confiar, pero esa confianza es frágil ante fallas de seguridad o mala gestión de reclamos.
- 77% recomendaría su medio de pago, pero eso no garantiza lealtad.
- 55% quiere respaldo real si algo sale mal.
- 25% exige mayor cuidado de sus datos.
- Casi 4 de cada 10 sienten que no son escuchados.
Y en ese camino, las billeteras no crecen solo por tecnología: crecen porque dialogan con la experiencia emocional del ajuste argentino.
El Estudio de meios de pago ® 2026 1er. Cuatrimestre se efectuo mediante una encuesta online a 600 casos de nuestro panel de respondentes sin spam.
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