El nuevo capítulo de tensión se abrió tras la difusión de presuntos gastos en dólares en efectivo, un episodio que se suma a otras revelaciones que venían desgastando su imagen. En la Casa Rosada admiten, por lo bajo, que el caso ya dejó de ser solo un problema judicial y se transformó en un conflicto político que golpea directamente al oficialismo.
Antes de viajar a Estados Unidos, Milei buscó mostrar respaldo al sentar a Adorni a su lado durante un evento de la organización B’nai B’rith Internacional. Además, a su regreso tiene previsto participar de una reunión de Gabinete convocada por el propio funcionario, en un intento por exhibir actividad y unidad interna.
Sin embargo, puertas adentro el clima es otro. En el Congreso, varios legisladores libertarios evitan defenderlo públicamente y algunos reconocen que el tema “excede” a los bloques. La frase que más se repite entre dirigentes oficialistas es que “todos esperan un gesto”, en referencia a una eventual renuncia voluntaria.
La incomodidad también alcanza a distintos sectores del Gabinete. Según trascendidos, hay ministros que no ocultan su fastidio, aunque nadie se anima a confrontar con la decisión presidencial de sostenerlo. El respaldo de Milei funciona como un límite: quienes cuestionan la continuidad de Adorni prefieren hacerlo en reserva.
En ese contexto, todas las miradas apuntan a Karina Milei. La secretaria General de la Presidencia, considerada una figura clave en el armado libertario, habría comenzado a sondear posibles nombres para un eventual reemplazo. Entre las opciones mencionadas aparecen Martín Menem, Luis Petri y Pablo Quirno, aunque por ahora no hay definiciones oficiales.
La ausencia de Karina Milei en el viaje presidencial al exterior también alimentó las especulaciones. Desde el Gobierno aseguran que se quedó en el país por agenda propia, pero dentro del oficialismo algunos interpretan que su permanencia en Buenos Aires podría estar vinculada a la necesidad de ordenar la crisis.
El malestar no solo responde al impacto mediático del caso, sino también al daño que provocó en el discurso oficialista sobre la transparencia, la austeridad y la pelea contra los privilegios. En La Libertad Avanza entienden que la continuidad de Adorni afecta uno de los principales pilares políticos del Gobierno.
A pesar de que muchos libertarios coinciden con Milei en que existe una ofensiva mediática y judicial contra el funcionario, también admiten que el desgaste es cada vez más difícil de contener. Las menciones negativas en redes sociales y la viralización de detalles del caso profundizaron el costo político.
Por ahora, Milei mantiene su decisión de sostener a Adorni y apuesta a que una mejora en los indicadores económicos ayude a recuperar iniciativa política. Sin embargo, dentro de LLA aumenta la sensación de que el margen se achica y que la permanencia del jefe de Gabinete podría terminar siendo más costosa que su salida.
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