El presidente Javier Milei volvió a defender el rumbo económico de su Gobierno y aseguró que, durante el último año, debió enfrentar un “intento de golpe de Estado” impulsado por sectores políticos, mediáticos y empresariales que, según afirmó, buscaron debilitar su programa económico.
La declaración fue realizada durante una entrevista en el canal de streaming Neura, donde el mandatario vinculó esa situación con el escenario posterior al triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas porteñas. “Los medios jugaron en contra del programa económico y también cargaron la calle con malas intenciones. Hubo claramente un intento de golpe de Estado”, sostuvo.
Milei apuntó contra dirigentes de la oposición, sectores del Congreso, empresarios y comunicadores críticos de su gestión. Según planteó, luego de ese proceso político se produjo una caída en la demanda de dinero, una suba del riesgo país y una fuerte presión sobre los activos argentinos, lo que habría generado un salto en los precios y una aceleración inflacionaria.
En ese marco, el Presidente reconoció que la economía atravesó un freno brusco y admitió el impacto social del proceso. “Entiendo la frustración de la gente”, señaló, al mencionar que la actividad no logró dinamizar el mercado laboral y que los salarios sufrieron una caída en términos reales.
Durante la entrevista, Milei también celebró el dato de inflación de abril, que según informó el INDEC fue del 2,6%, aunque advirtió que no considera terminada la batalla contra la suba de precios. “Hasta que la inflación no sea cero, la lucha no está terminada”, remarcó.
El mandatario repasó además las primeras medidas de estabilización económica y destacó el recorte del déficit fiscal como uno de los ejes centrales de su gestión. En ese punto, valoró el trabajo del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y aseguró que el Gobierno debió enfrentar un desequilibrio monetario de gran magnitud, además de obligaciones como los puts y las deudas vinculadas a las SIRA.
Milei insistió en que su administración “odia la inflación” y sostuvo que, en otros procesos históricos, la estabilización llevó entre 7 y 12 años. Sin embargo, afirmó que su Gobierno busca avanzar con mayor velocidad hacia una inflación nula.
Por último, al ser consultado sobre el futuro del Banco Central, una de sus principales promesas de campaña, el Presidente evitó dar una fecha concreta, pero volvió a cuestionar la emisión monetaria. “La vida del BCRA se puede discutir”, afirmó, y calificó la emisión como una forma de “robo” que altera el funcionamiento de la economía.
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