Un equipo de investigación de Tierra del Fuego, en articulación con el INTA, trabaja en la creación de un dispositivo de irradiación con luz UV-B orientado a mejorar el valor nutricional de hongos comestibles producidos en la provincia.
El proyecto, impulsado junto a especialistas del Centro de Investigación de Agroindustria (CIA) y del Laboratorio de Hongos Agaricales de la Facultad de Exactas y Naturales de la UBA, lleva más de dos años de desarrollo y busca ofrecer una herramienta adaptada a la realidad productiva local.
Según explicaron desde el INTA, el objetivo es diseñar un sistema accesible que pueda ser utilizado a pequeña escala, cerca de los lugares de cultivo, permitiendo fortificar los hongos de manera simple y eficiente.
“Apuntamos a brindar una solución que los propios productores puedan incorporar, sin necesidad de grandes infraestructuras”, señaló María de los Ángeles Rey, becaria posdoctoral del Conicet que participa del proyecto.
Hongos fortificados con vitamina D2
La iniciativa se basa en la aplicación de luz UV-B sobre hongos comestibles, como las gírgolas, aprovechando una propiedad natural de estos organismos: su capacidad de transformar compuestos presentes en sus tejidos en vitamina D2, una de las principales formas de vitamina D de origen vegetal.Esta vitamina cumple un rol clave en la salud ósea y el fortalecimiento del sistema inmunológico, y su déficit es frecuente en regiones con baja exposición solar, como ocurre en amplias zonas de la Patagonia.
“En territorios donde la radiación natural es limitada, poder generar alimentos fortificados localmente puede tener un impacto nutricional y social muy significativo”, remarcó Rey.
El trabajo abarca distintas etapas: desde la optimización de los procesos de irradiación, la medición de los niveles de vitamina D2, hasta el desarrollo de un alimento con potencial funcional, orientado a mejorar la calidad nutricional de la dieta.
Un alimento con alto valor agregado
Desde el equipo destacaron que los hongos comestibles poseen un alto contenido proteico, elevados niveles de fibra, bajo aporte de grasas y un perfil sensorial favorable, lo que los convierte en una alternativa relevante para dietas vegetarianas, veganas y flexitarianas.Además, señalaron que en Argentina esta tecnología aún no cuenta con un marco normativo específico para su aplicación en hongos, por lo que los estudios actuales buscan generar información científica que permita, a futuro, avanzar en su regulación e incorporación al sistema productivo.
“Investigar el efecto de este procesamiento en cepas locales es un paso fundamental para que los productores puedan sumar valor agregado a sus cultivos”, indicaron desde el grupo de trabajo.
El desarrollo abre nuevas posibilidades para la producción fueguina, combinando innovación tecnológica, ciencia aplicada y soberanía alimentaria, con impacto potencial tanto en la salud como en la economía regional.
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