La crisis que atraviesa OSEF volvió a quedar expuesta tras el testimonio de una vecina de Río Grande, quien denunció graves fallas en la atención que recibe su esposo, paciente oncológico. Su relato se sumó a una serie de reclamos que se repiten en toda la provincia y que apuntan a un funcionamiento cada vez más cuestionado de la obra social estatal.
Según manifestó, uno de los problemas más graves fue la falta de una derivación fundamental para seguir de cerca la evolución de la enfermedad. Esa ausencia, sostuvo, impidió acceder a información médica clave y retrasó la posibilidad de evaluar otras alternativas de tratamiento en un momento determinante para la salud de su marido.
A esa situación se agregaron además inconvenientes con la provisión de medicación. La mujer aseguró que el tratamiento fue interrumpido y advirtió que, en casos de cáncer, cada demora puede ser decisiva. En ese sentido, remarcó que muchas familias no cuentan con recursos para afrontar por sus propios medios medicamentos de alto costo, lo que agrava todavía más el escenario para quienes dependen exclusivamente de la cobertura de la obra social.
La denunciante sostuvo que cumplió con cada uno de los trámites y requisitos exigidos, pero afirmó que del otro lado no encontró respuestas. En medio de la desesperación, cuestionó con dureza la burocracia del sistema y alertó que las demoras administrativas no se condicen con la urgencia que requieren las enfermedades graves. Para ella, los tiempos de la obra social terminan jugando en contra de los pacientes.
El caso volvió a poner en discusión una problemática que, según vienen advirtiendo afiliados fueguinos, ya no puede ser considerada excepcional. Los reclamos por falta de cobertura, trabas burocráticas y abandono institucional se multiplican desde hace tiempo. En ese marco, también apuntó contra la dirigencia política por no dimensionar la gravedad de una crisis sanitaria que, según expresó, debería ser tratada con la misma urgencia que cualquier otro conflicto de fuerte impacto social.
Por último, la mujer dejó un mensaje de fuerte carga emocional al advertir que esta situación puede alcanzar a cualquier familia. Su testimonio reflejó no solo el drama personal que atraviesa, sino también el temor creciente de miles de afiliados frente a un sistema que, denuncian, no responde cuando más se lo necesita.
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