El sector textil de Tierra del Fuego enfrenta un escenario crítico marcado por el cierre definitivo de establecimientos y una fuerte reducción del empleo. Actualmente, apenas 240 personas continúan trabajando en una actividad que, durante sus mejores años, llegó a ocupar a más de mil operarios.
El secretario general del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), Rodrigo Cárcamo, aseguró que la crisis no tiene antecedentes comparables. De las once empresas que funcionaron en el momento de mayor expansión de la industria, seis ya cerraron sus puertas.
En declaraciones al programa Buscando el Equilibrio, de Radio Provincia, el dirigente señaló que la situación presenta diferencias incluso respecto de la crisis de 2001. Explicó que en aquel momento las compañías reducían personal o aplicaban suspensiones, pero lograban mantener las plantas abiertas, mientras que ahora los cierres son definitivos.
Cárcamo indicó que el deterioro comenzó a profundizarse durante la presidencia de Mauricio Macri y continuó durante la gestión de Alberto Fernández. Sin embargo, advirtió que actualmente el principal problema es la caída generalizada del consumo y la falta de dinero circulante.
El referente sindical también descartó que una reconversión productiva pueda ofrecer una salida inmediata. Según explicó, los propios empresarios reconocen que resulta difícil impulsar nuevos proyectos cuando no existe demanda suficiente para sostenerlos.
Finalmente, remarcó que la crisis no afecta únicamente a las fábricas fueguinas, sino que alcanza a distintos sectores productivos del país. Para SETIA, cualquier intento de diversificación tendrá pocas posibilidades mientras no se recupere el poder de compra y el mercado interno.
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