Padres y madres de alumnos del Jardín de Infantes N° 27 “Botecito de Papel” manifestaron su preocupación por la falta de clases presenciales, ya que el establecimiento permanece cerrado desde el año pasado tras la explosión de una caldera que dejó sin servicio de gas al edificio.
Según relataron familias de la comunidad educativa, el problema se originó luego del incidente ocurrido en 2025, cuando una falla en el sistema provocó daños en la instalación de gas. Si bien posteriormente se realizaron reparaciones, aseguran que las obras no resolvieron completamente la situación y que, al inicio del ciclo lectivo 2026, se les informó que el edificio aún no está en condiciones de funcionar.
Los padres sostienen que, desde entonces, las respuestas por parte del Ministerio de Educación y del área de Infraestructura del Gobierno provincial han sido poco claras y que hasta el momento no existe una fecha concreta para la normalización de las actividades.
En un documento emitido el 12 de marzo por la Secretaría de Gestión Educativa del Ministerio de Educación, se informó que las dificultades edilicias impiden el normal desarrollo de las clases en la sede del jardín y que se evalúan alternativas de reubicación provisoria para garantizar la continuidad pedagógica de los niños y niñas.
Entre las opciones analizadas inicialmente se consideró el edificio del Centro Sociocultural Walter Buscemi como espacio transitorio. Sin embargo, esa propuesta fue descartada luego de que parte de la comunidad educativa la considerara inadecuada.
Posteriormente se planteó la posibilidad de utilizar el edificio del Centro de Desarrollo Infantil ubicado en el barrio Arraigo de la Margen Sur. No obstante, ese lugar aún se encuentra a la espera de la conexión del servicio de gas por parte de la empresa Camuzzi, por lo que todavía no puede ser habilitado para el funcionamiento de la institución.
Desde el Ministerio indicaron que continúan las gestiones para encontrar una solución que permita reubicar provisoriamente al jardín hasta que se resuelva de manera definitiva la situación del edificio original.
Mientras tanto, las familias reclaman una respuesta urgente y concreta, ya que la falta de definiciones mantiene a los alumnos sin un espacio educativo estable desde hace meses.
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