La secretaria general de SOIVA, Silvia Vidal, confirmó en diálogo con FM Del Pueblo que Sueño Fueguino implementó suspensiones por tres meses, con posibilidad de extenderlas, en medio de una situación que definió como “recomplicada” para toda la industria textil fueguina. La dirigente explicó que el principal problema es que la empresa quedó fuera del régimen de beneficios y hoy debe afrontar todos los impuestos y aranceles para poder sacar su producción al continente.
“Desde septiembre del año pasado no puede sacar mercadería a no ser que pague todo”, señaló Vidal, y agregó que la firma está atravesando un fuerte sobrestock: “Están re estoqueados y ya no tienen dónde meter mercadería porque no están sacando. Y aparte que no se vende”.
Según detalló, la compañía judicializó su situación con la expectativa de recuperar los beneficios, pero mientras tanto la producción se acumula y los costos hacen inviable sostener el ritmo de trabajo. “Sueño Fueguino ahora propuso una suspensión por tres meses para poder continuar, no seguir acumulando. La idea de ellos es seguir, y la idea nuestra es que la empresa siga”, sostuvo.
Vidal remarcó que los trabajadores aceptaron la medida como una forma de preservar los puestos laborales, aunque advirtió que el impacto ya es profundo: “Desde el año pasado hasta ahora hemos perdido el 50% de los compañeros”. En ese mismo sentido, afirmó que otras firmas del rubro atraviesan situaciones similares: “De 11 fábricas que éramos, estamos quedando 4. Imaginate”.
La dirigente también apuntó contra el contexto nacional, la baja del consumo y el avance de productos importados. “En este rubro nuestro hacemos sábanas, juegos de sábanas, que no es algo esencial. Y más con la importación que entra, muchísimo más barato”, explicó, y aseguró que las ventas cayeron “más del 50%, seguro”.
Finalmente, Vidal expresó su preocupación por el futuro del sector y fue contundente: “Siempre pagamos los trabajadores. Nunca el empresario. El empresario nunca pierde, pero siempre el que pierde es el trabajador”. Y concluyó con una advertencia: “Al paso que vamos, no vamos a quedar ninguna”.
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