En la Región de Magallanes, en el extremo sur de Chile, más de 11.800 estudiantes comenzaron a sumar salmón atlántico premium a sus menús escolares a partir de un acuerdo entre la empresa Blumar y el Programa de Alimentación Escolar (PAE). La iniciativa contempla la distribución de una tonelada mensual de filetes en 67 establecimientos educativos.
El programa se puso en marcha en marzo y representa un avance significativo en materia de nutrición escolar, ya que incorpora un alimento de alto valor nutritivo producido en la propia región. Se trata del mismo salmón que la empresa exporta a mercados internacionales como Estados Unidos, Japón y Europa, lo que garantiza estándares de calidad elevados en los comedores escolares.
Desde la firma remarcaron que no existe diferencia entre el producto que se consume localmente y el que se comercializa en el exterior. “Es exactamente el mismo producto que enviamos a los mercados más exigentes del mundo”, señaló Trinidad Amézaga, jefa de Tienda Mercado Blumar, al destacar la calidad del alimento.
La inclusión del salmón en la dieta escolar tiene como antecedente una experiencia piloto desarrollada durante 2025, cuando se realizaron entregas en establecimientos de Río Verde, Barranco Amarillo y el Liceo María Behety. La buena aceptación por parte de los estudiantes impulsó su incorporación formal dentro del esquema alimentario de este año.
Todo el proceso productivo se realiza en la región, lo que garantiza trazabilidad completa. El salmón se cultiva en centros ubicados en Río Verde y Última Esperanza, se procesa en la planta de Punta Arenas y luego se distribuye mensualmente a las escuelas.
Desde el punto de vista nutricional, el salmón es considerado un alimento clave por su contenido de Omega 3, proteínas, vitaminas y minerales, asociados al desarrollo cognitivo y físico en niños y adolescentes. En ese marco, el programa también incluye acciones complementarias como talleres de alimentación saludable, capacitaciones para manipuladoras de alimentos y degustaciones para las comunidades educativas.
La experiencia en Magallanes vuelve a poner en debate el desarrollo productivo en la Patagonia. Mientras en el lado chileno la industria salmonera ya forma parte de políticas públicas y programas sociales, en Tierra del Fuego la actividad continúa sin avanzar debido a la falta de reglamentación de la normativa vigente.
El contraste resulta evidente: un recurso generado en aguas australes que en Chile ya integra la alimentación escolar, mientras que en la provincia argentina el tema sigue en discusión. Para distintos sectores, el caso magallánico refleja cómo la articulación entre producción local, políticas públicas y educación puede convertirse en una herramienta concreta de desarrollo regional.
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