La industria textil fueguina atraviesa uno de sus momentos más complejos, con una fuerte caída de la actividad y un escenario marcado por la incertidumbre. Así lo advirtió el presidente de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Alberto Garófalo, quien señaló que el sector se encuentra en retroceso y con serias dificultades para sostener su funcionamiento.
En diálogo con Radio Provincia, el dirigente explicó que actualmente solo una porción reducida de las empresas continúa operando. Según detalló, en comparación con la actividad de hace dos años, hoy apenas el 30% de las firmas sigue en pie. En términos concretos, son cuatro las fábricas textiles que permanecen activas en la provincia, con alrededor de 230 trabajadores.
Garófalo también apuntó a la falta de definiciones claras en torno al decreto 594, lo que genera un marco de incertidumbre para el sector. A esto se suma, según indicó, la debilidad en la aplicación de controles por parte de organismos como Aduana y la Dirección General Impositiva, lo que contribuye a un escenario de vacío normativo que impacta directamente en la industria.
En ese contexto, el dirigente fue categórico al describir la situación actual: “La demanda no tracciona, la importación se está empezando a sentir, en algunos rubros específicos el contrabando está haciendo estragos, y la realidad es que, sin hacer nada específico contra el régimen de Tierra del Fuego, se lo está desmantelando”.
La crisis no se limita únicamente al rubro textil. Garófalo advirtió que otras industrias radicadas en la provincia, como la electrónica y la del plástico, también se ven afectadas por la apertura de importaciones y la caída del consumo interno, lo que agrava aún más el panorama productivo.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de implementar políticas que permitan sostener la actividad y reconvertir la producción, aprovechando la infraestructura existente y evitando la pérdida de empleos. En ese sentido, señaló que iniciativas como el RIGI podrían atraer nuevas inversiones, aunque no reemplazan el entramado industrial ya instalado.
Actualmente, la producción textil continúa enfocada en rubros tradicionales como tejidos, indumentaria y ropa blanca, aunque bajo una creciente presión por la competencia externa y el contrabando. La problemática, según remarcó, no es exclusiva de Tierra del Fuego, sino que también afecta a otras regiones del país.
El panorama, concluyó, es incierto si no se adoptan medidas que frenen la pérdida de mercado y promuevan la producción local, en un contexto donde la industria enfrenta el riesgo de nuevos cierres y pérdida de puestos de trabajo.
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